Por Gene Emery

Administrar peginterferón y ribavirina durante 24 semanas después de completar el tratamiento combinado con telaprevir es tan efectivo como el régimen de 48 semanas para curar la infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC), según señala un nuevo estudio.

Reducir la duración del tratamiento disminuye el riesgo de padecer efectos adversos, pero sólo en pacientes que responden rápidamente a la etapa inicial del tratamiento, publica un equipo en la edición en internet de New England Journal of Medicine.

"En nuestro estudio, dos tercios de los pacientes (el 65 por ciento) eran candidatos para recibir la terapia más corta debido a su respuesta viral rápida extendida. Se les podría haber indicado peginterferón y ribavirina durante 24 semanas", dijo el autor principal, doctor Kenneth Sherman, de la Escuela de Medicina de la University of Cincinnati.

Este estudio de no inferioridad fue diseñado para confirmar que los pacientes con ARN del VHC no detectable a la cuarta y duodécima semanas no evolucionaban peor con un régimen abreviado de la terapia con peginterferón y ribavirina, combinada en una primera etapa con telaprevir.

Vertex Pharmaceutical y Tibotec financiaron el estudio ILLUMINATE. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) aprobó telaprevir en mayo último.

El estudio comenzó con la selección de voluntarios de Bélgica, Holanda y Estados Unidos portadores del genotipo 1 del VHC. Ninguno había recibido tratamiento previo.

A 540 se le indicó realizar 12 semanas de tratamiento con telaprevir (750 mg cada ocho horas), peginterferón alfa-2a (180 mcg por semana) y ribavirina (1.000-1.200 mg por día), más la combinación de peginterferón-ribavirina durante otras 12 semanas.

Cien pacientes abandonaron la fase inicial del tratamiento (incluidos 12 que lo hicieron por falla virológica, 62 por efectos adversos y 12 porque rechazaron continuar el tratamiento o retiraron el consentimiento).

De los 440 voluntarios que continuaron en el estudio, 322 tuvieron una respuesta virológica rápida extendida: el ARN del VHC se mantenía indetectable en la sangre a las 20 semanas. Al azar, se les indició suspender el tratamiento al llegar a las 24 semanas o continuarlo otras 24 semanas.

El 92 por ciento de los 162 con respuesta virológica rápida extendida que finalizó el tratamiento a las 24 semanas seguía libre de virus a las 48 semanas.

El 88 por ciento de los 160 restantes, que continuaron la terapia con peginterferón-ribavirina durante otras 24 semanas, mantuvo una respuesta virológica sostenida a las 48 semanas. En ese grupo, 41 abandonaron las últimas 24 semanas de tratamiento.

En cambio, el 64 por ciento de los 118 pacientes sin respuesta rápida con otras 24 semanas de tratamiento, había tenido una respuesta virológica sostenida. Treinta y nueve de ellos suspendió el tratamiento.

En total, el 72 por ciento respondió rápidamente al régimen de tres fármacos a la cuarta semana. A las 12 semanas, el 65 por ciento seguía sin rastros del virus en el organismo.

En el ensayo ILLUMINATE, al 18 por ciento de los voluntarios se le retiró el tratamiento por los efectos adversos: anemia en el 39 por ciento de los pacientes (en el 6 por ciento de los casos, fue grave y 32 participantes necesitaron transfusiones) y sarpullido en el 37 por ciento de los pacientes (el 5 por ciento fue grave).

La mayoría de los casos de sarpullido aparecieron en las primeras ocho semanas de tratamiento.

Los efectos adversos graves fueron más comunes en el grupo tratado durante 48 semanas con peginterferón-ribavirina. La tasa fue del 10 por ciento, comparado con el 2 por ciento de los pacientes con tratamiento reducido).

"La fatiga fue el efecto secundario más común (el 68 por ciento), seguida de prurito (el 51 por ciento), náuseas (el 47 por ciento), anemia (el 39 por ciento), cefaleas (el 38 por ciento), insomnio (el 32 por ciento), diarrea (el 28 por ciento) y enfermedad tipo influenza (el 26 por ciento)", informó el equipo.

El tratamiento tradicional con 48 semanas de peginterferón y ribavirina cuesta unos 30.000 dólares, indicó Sherman. Pero el telaprevir es más costoso. "Vi cifras de 49.000 dólares", indicó.

"Eso es mucho dinero por un tratamiento corto, pero hay que compararlo con los costos para la sociedad de la hepatitis C sin tratar, en los que hasta un solo trasplante hepático podría costar cientos de miles de dólares, sin mencionar los costos médicos asociados previos al trasplante", finalizó Sherman.

FUENTE: New England Journal of Medicine, septiembre del 2011

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