La hepatitis B es una enfermedad vírica (VHB) que afecta al hígado y que puede producir una infección aguda y, en algunos casos, una inflamación crónica que puede evolucionar a cirrosis, hepatocarcinoma o fallo hepático.

Se trata de la infección hepática más frecuente, aunque dado que se puede administrar vacuna, su frecuencia podría reducirse significativamente en los próximos años.

Frecuencia

En la actualidad, según datos de la OMS existen 400 millones de personas que tienen una hepatitis B crónica. La infección por VHB causa entre 500.000 y un millon de muertes al año. La prevalencia de la infección por el virus de la hepatitis B varía en forma importante en diferentes partes del mundo. Las tasas más altas de infección se encuentran en el sudeste asiático, China y el sur de Africa.

Según en el momento en el que se adquiera la infección, el organismo tiene mayor capacidad para luchar contra el virus. Así sólo un 5-10% de los adultos que se infecta no puede eliminar el virus, mientras que esto ocurre en el 30-50% de los niños y en el 90% de los bebes. Al no librarse del virus, los individuos desarrollarán una infección crónica.

Un paciente con una infección crónica:

  • puede infectar a otros individuos
  • presentan mayor riesgo de sufrir problemas hepáticos entre los que destacan la cirrosis y el hepatocarcinoma.
Modos de transmisión

La hepatitis B se transmite a través de la sangre y los fluidos corporales infectados. Es una de las infecciones que se considera más contagiosa por estas vías. Un pinchazo tiene 100 veces más posibilidades de contagiar una hepatitis B que el VIH, por ejemplo.

¿Cómo se puede contagiar?
  • las relaciones sexuales sin protección con una persona infectada
  • compartir jeringuillas cuando se consumen drogas
  • los pinchazos accidentales con material que ha estado en contacto con pacientes (transmisión profesional)
  • la transmisión de la madre al hijo durante el parto o inmediatamente después de éste
  • agujas no esterilizadas, incluso las que se usan para hacer tatuajes, acupuntura, o perforar agujeros para ‘piercing’
  • mordeduras humanas
  • compartir pendientes, navajas de afeitar, cuchillas o cepillos de dientes con una persona infectada.
¿Cómo no se contagia?
  • Besos en la boca
  • Tos o estornudos
  • Contacto casual (abrazarse o darse la mano)
  • Comer alimentos preparados por una persona infectada.
  • Picaduras de insectos
¿Qué personas se consideran de riesgo?
  • los hijos de madres infectadas
  • las parejas de personas con infección por VHB
  • los individuos que comparten jeringuillas,
  • los pacientes en hemodiálisis
  • los profesionales de salud
  • los indivuduos que viven o trabajan en un ambiente institucional como una cárcel o un albergue.
Síntomas

La hepatitis aguda puede tardar de uno a seis meses (generalmente 4-6 semanas) desde el momento del contagio hasta que los síntomas aparecen. Los primeros síntomas pueden ser náuseas, vómitos, pérdida de apetito, cansancio, dolores musculares, dolor abdominal o en las articulaciones. También puede haber fiebre, generalmente no muy alta. Además puede presentar picores generalizados. Estos síntomas tienen una duración variable, normalmente de unas dos a cuatro semanas. Un 30-40% de las personas infectadas no tiene ningún síntoma perceptible.

En la fase aguda de la enfermedad, el cuadro puede ser tan grave que llegue a comprometer la vida del paciente, y un 1% de los infectados fallecen en esta etapa temprana. Generalmente el hígado vuelve a la normalidad en un periodo de 16 semanas.

El daño hepático se produce por la respuesta del cuerpo a la infección: nuestro organismo crea anticuerpos y células de defensa para luchar contra el virus, que está dentro de las células hepáticas, por lo que éstas resultan dañadas. A consecuencia de esto se elevan las enzimas hepáticas (transaminasas) en la sangre. La inflamación del hígado también hace que éste pierda alguna de sus funciones, como la de producir factores de coagulación, por lo que esta puede verse afectada y que se favorezcan los sangrados. Otro síntoma que produce el mal funcionamiento del hígado es el aumento de la bilirrubina en sangre, por lo que los pacientes se pueden poner amarillos.

Signos

Los pacientes con hepatitis aguda pueden tener color amarillo en la piel y las mucosas (la conjuntiva de los ojos, por ejemplo, que en vez de blanca se ve amarilla), además puede crecer el hígado y por lo tanto se podría palpar. En algunos casos pueden salir hematomas por la alteración de la coagulación de la sangre. Las heces pueden ser blancas y la orina es de color oscuro, como refresco de cola o coñac.

Como interpretar un análisis

Los pacientes con hepatitis B en fase aguda presentan aumento de transaminasas y bilirrubina, alteraciones de la coagulación y en ocasiones disminución en el número total de leucocitos. Estos hallazgos son totalmente inespecíficos, y pueden aparecer en cualquier hepatitis viral o tóxica. En fases más avanzadas también se pueden producir estas alteraciones, aunque suelen ser menos marcadas.

El diagnóstico etiológico de la hepatitis sirve para determinar el tipo de hepatitis que tiene el paciente, y se hace con un tipo de análisis específico, llamado serología, en la que el médico busca la presencia de unos determinados componentes para ver si se tiene una hepatitis B y en que momento se ha adquirido. Los resultados del análisis de sangre de la hepatitis B pueden ser difíciles de entender, pues hay que saber diferenciar entre las infecciones agudas, crónicas o pasadas.

Para entender un análisis hay que tener en cuenta que se pueden detectar:

  • ANTICUERPOS: proteína creada por el sistema inmunológico en respuesta a una sustancia extraña.
  • ANTÍGENOS: sustancia extraña para el organísmo (fragmentos del virus de la hepatitis)
  • VIRUS: se puede detectar la presencia directa del virus en el organismo, o de su material genético y cuantificarlo.

Estas tres determinaciones se utilizan también en el diagnóstico de otras enfermedades virales, como la hepatitis C o el VIH.

En el diagnóstico concreto de la hepatitis B tendremos que valorar la presencia de los siguientes componentes.

  1. Antígeno de superficie de la hepatitis B (HBsAg): También llamado antígeno Australia. Una parte del virus de la hepatisis B que se puede encontrar en la sangre de una persona infectada. Si el resultado es positivo significa que el virus está presente en la sangre. El HBsAg se detactará en la sangre de la persona infectada en un tiempo promedio de 4 semanas (intervalo de 1-9 semanas) después de la exposición al virus. Cuando la infección se supera, el antígeno desaparece a las 15 semanas del contagio.
  2. Anticuerpo de superficie de la hepatitis B (anti-HBs): Se debe a la respuesta del organismo frente al virus de la hepatitis o a la vacuna. Si el resultado es positivo significa que el sistema inmunológico ha desarrollado con éxito un anticuerpo protector contra el virus de la hepatitis, que le dará protección a largo plazo contra infecciones futuras. Los anticuerpos anti-core pueden ser de tipo IgG o IgM (IgM anti-HBc). La presencia de IgM anti-HBc generalmente indica una infección aguda.
  3. Anticuerpo del núcleo de la hepatitis B (anti-HBc): Este anticuerpo no da protección frente al virus. Si es positivo significa que el individuo ha estado en contacto con el virus y puede seguir infectado y ser contagioso o no.
  4. Antígeno e (HbeAg): Es una proteína producida por el virus (antígeno de cubierta de la hepatitis). Si el resultado es positivo indica que el virus está todavía activo en el organismo y se puede transmitir. 
  5. Anticuerpo e (anti-HBe): Cuando el virus es controlado por nuestro organismo, el antígeno desaparece de la sangre y aparece el anticuerpo e. Esto puede suceder espontáneamente o después del tratamiento. Algunas personas con hepatitis B crónica (especialmente aquellos que han estado infectados con VHB durante muchos años) podrían tener lo que se conoce como ‘mutante precore’ del VHB. Esto puede causar que el antígeno HbeAg sea negativo y el anticuerpo anti-Hbe sea positivo, a pesar de que el virus permanezca activo en el hígado.
  6. ADN de la hepatitis B: Detecta la carga genética del virus en la sangre, es decir es una prueba de detección directa del virus. Su cuantificación permite saber si el paciente tiene muchos virus circulando por la sangre. Una persona que tenga el antígeno HbeAg detectable, una carga viral del VHB superior a 100.000, indicaría que el virus está activo y que tiene muchas posibilidades de causar daño al hígado. En ese caso es aconsejable hacer una biposia hepática para ver si el tratamietno es necesario. Si la carga viral está por debajo de estos valores y las enzimas son normales, no habría que tratar.
    Los individuos con mutante precore, tienen criterio de tratamiento y biopsia con cifras de DNA de 10.000 copias en vez de 100.000.
¿Cómo interpreto el análisis?
  HBsAg Anti-HBs Anti-Hbc (IgM) Anti-Hbc HbeAg Anti-e
No es inmune, no está infectado y corre el riesgo de posibles infecciones futuras. Negativo Negativo Negativo Negativo Negativo Negativo
Ha sido vacunado. No puede infectar a otros. Negativo Positivo Negativo Negativo Negativo Negativo
Se ha recuperado de una infección previa. No puede infectar a otros. Negativo Positivo Negativo Positivo Negativo Positivo
‘Portador sano’ (puede contagiar pero la infección no afecta a su hígado) Positivo Negativo Negativo Positivo Negativo Positivo
Hepatitis B crónica Positivo Negativo Negativo Positivo Positivo Negativo
Es probable que hayas contraido el virus dentro de los últimos meses y que el virus esté en proceso de ser eliminado. Otra posibilidad es que haya resultado un falso positivo, habrá que repetir las pruebas en unos meses. Negativo Negativo Negativo Positivo Negativo Negativo
Hepatitis B aguda (adquirida en los últimos 6 meses y todavía activa) Positivo Negativo Positivo Positivo Positivo Negativo
¿Cómo se diagnostica una infección crónica?

Se considera infección crónica cuando la prueba del antígeno de superficie de la hepatitis B (HbsAg+) permanece durante más de 6 meses. Esto significa que el sistema inmunológico de la persona no ha podido librarse del virus, el cual puede permanecer de por vida en el organismo. Algunos pacientes generan anticuerpos c, y pueden controlar la enfermedad, pero siguen siendo contagiosos, a estos individuos se les denomina ‘portadores sanos’. Parece que algunos de estos individuos podrían presentar una reactivación de la replicación viral, que puede darse posteriormente en el curso de la enfermedad, bien de forma espontánea o bien como consecuencia de situaciones de inmunosupresión en el huésped, como por ejemplo por tumores sólidos, neoplasias hematológicas o empleo de fármacos quimioterápicos.

Cuando un paciente tiene una hepatitis crónica hay que medir niveles de DNA del virus en sangre para saber lo infectivo que es y el riesgo que tiene de progresar la enfermedad. También es necesario ver las transaminasas y una ecografía abdominal para valorar el daño hepático. Generalmente antes de tratar a un paciente también se hará una biopsia con el fin de determinar si existe fibrosis o cirrosis y en que grado.

Tratamiento de la hepatitis B

La hepatitis B aguda no se trata con ningún medicamento. Los pacientes afectados deben hacer reposo relativo (en función de los síntomas que tengan), dieta sana y equilibrada, evitar el alcohol y los medicamentos que puedan dañar al hígado. En algunos casos de hepatitis B aguda grave o fulminante se ha comprobado la eficacia de la lamivudina, entecavir o adefovir, pero actualmente no existen datos suficientes como para que se indique de forma rutinaria en esta fase de la enfermedad. 

En cuanto a la hepatitis crónica, diez años la hepatitis B era una enfermedad sin tratamiento. Sin embargo, actualmente existen medicamentos que pueden retrasar el daño que el virus causa al hígado, con lo que se reducen las posibilidades de desarrollar una enfermedad hepática grave más adelante.

No todos los pacientes con hepatitis B necesitan tomar medicamaentos. Los pacientes con signos activos de enfermedad hepática son los que más se pueden beneficiar.

Actualmente están aprobados los siguientes tratamientos para la hepatitis B crónica: adefovir, lamivudina, entacavir e interferón alfa.

LAMIVUDINA: Es un medicamento inicialmente usado para el tratamiento del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Se toma un comprimido al día 100 mg durante un año o más, cuando el individuo no tiene VIH a la vez. En los pacientes coinfectados la dosis es de 300 mg al día.

En los clínicos se ha demostrado que un año de tratamiento produce la desaparición del HBeAg en un porcentaje de entre el 17% y el 33% de las personas con hepatitis B. El medicamento también demostró la reducción de la cantidad de tejido cicatricial.

Los efectos secundarios son escasos, y por lo general el medicamento se tolera muy bien. El problema más importante del medicamento es que con frecuencia se algunas cepas han desarrollado resistencias a su acción, por lo que no es eficaz en todos los casos. Hasta un 20% de las personas que toman este medicamento sin combinar con otros desarrollan resistencias, que llegan al 66% cuando se toma cuatro años.

ADEFOVIR: Este medicamento es un nucleótido análogo, que se estudió inicialmente en el tratamiento del VIH. La dosis de medicamentos es de una pastilla de 10 mg al día. Es eficaz en personas que no han recibido nunca tratamiento y en los que tienen resistencias a lamivudina. El fárrmaco disminuye la inflamación del hígado y la fibrosis, reduce la carga virla del virus de la hepatitis B y normaliza los niveles de transaminasas tras un año del tratamiento.

Se pueden desarrollar resistencias al fármaco, aunque parece que tardan más en aparecer que con la lamivudina. 

ENTACAVIR: Nucleósido análogo como lamivudine. Aprobado en 2005 como tratamietno del a hepatitis B cróncia. La dosis es de un comprimido de 0.5 mg al día en pacientes que no han sido tratados previamente, o de 1 mg en los que han recibido otros medicamentos previos.

Se ha demostrado queel pacietne disminuye la inflamación del hígado, mejora la fibrosis, disminuye la carga viral y normaliza las enzimas hepáticas tras un año de tratamiento.

INTERFERON ALFA: Este fármaco es una copia de la proteína del mismo nombre que el cuerpo elabora naturalmente: Se usa también para el tratamiento de la hepatitis C. La dosis normal es de 5 millones de unidades todos los días a 10 millones de unidades tres veces por semana (inyectado por vía subcutánea) durante 4 meses. Cuando se usa sólo el interferón puede eliminar el HBeAg hasta en un 40% de los casos y el HBsAg en un 15%.

Este medicamento da lugar a muchos efectos secundarios, sobre todo en las primeras semanas del tratamiento, pero suele mejorar con el tiempo o atenuarse si se toma paracetamol:

  • Cansancio
  • Dolores musculares y articulares
  • Fiebre y/o escalofríos
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Irritaciónc utánea en el lugar de la inyección
  • Pérdida de peso
  • Disminución del nivel de leucocitos y glóbulos rojos en sangre
  • Caída de cabell
  • Nerviosismo
  • Depresión
  • Pensamientos suicidas

Se ha usado también el interferon pegilado que tiene la ventaja de administrarse semanalmente.

En la actualidad se están haciendo estudios sobre terapia combinada, ya que la combinación de medicamentos posiblemente aumente el efecto de la terapia del VHB al disminuir el desarrollo de resistencias.

El transplante de hígado se usa para tratar la enferemedad hepática crónica en estadio terminal.

Prevención de la hepatitis.

Existe una vacuna frente a la hepatitis B que es segura y eficaz y que protege de por vida. En la actualidad en España la vacunación frente VHB forma parte del calendario vacunal infantil.  La vacuna se hace por ingenieria genética, es decir que no usa partículas virales ni productos sanguíneos humanos, por lo que se  considera muy segura. 

Se administra en tres dosis: una en el momento inicial, otra dosis al mes y otra a los 6 meses. En algunas ocasiones, especialmente en individuos de alto riesgo, se puede comprobar la eficacia de la vacuna midiendo la presencia de anticuerpos (anti-HBs) en sangre, si tras la vacunación los niveles son bajos se debe repetir la misma.

Otras medidas que sirven para reducir la probabilidad de contraer la hepatitis es el control de la transfusiones de sangre. Para descartar a posibles infectados se hace un cuestionario en el que se pregunta sobre actividades sexuales y consumo de drogas y no se usa la sangre de las personas que se encuentran en grupos de alto riesgo.Además, se hacen niveles de transaminasas y serología a todas las muestras de sangre donada antes de su utilización.

Los bebés nacidos de madres con hepatitis B crónica o aguda son tratados con inmunoglobulina contra la hepatitis B y vacunación en las 12 horas posteriores al nacimiento.

Como vivir con la hepatitis B
Qué hacer para no contagiar a otros.

Un infectado puede transmitir su enfermedad, por lo que es importante tomar ciertas precauciones para evitar que esto ocurra.

  • Las parejas sexuales y los miembros del mismo hogar que viven en contacto estrecho deben hacerse una prueba de la hepatitis y vacunarse si lo precisan.
  • Los bebés nacidos de madres infectadas debe ser vacunados en las primeras 12 horas de vida.
  • Se puede amamatar a los hijos de madres infectadas. Los beneficios de la lactancia materna superan el riesgo potencial de infección, que es mínimo. Además, como se recomienda que todos los bebés sean vacunados contra la hepatitis B al momento de nacer, cualquier riesgo potencial se reduce aún más.
  • Hay que mantener cubiertas las heridas
  • No se deben compratir instrumentos cortantes como navajas de afeitar, cepillos de dientes, pendientes… pues por medio de éstos se pueden intercambiar pequeñas cantidades de sangre.
  • NO SE PUEDE CONTAGIAR por estornudar, toser, abrazar o comer alimentos preparados por una persona infectada.
Modos de vida
  • Los enfermos de hepatitis crónica deben acudir al médico regularmente (una o dos veces al año) para realizarse unos análisis de sangre, una exploración física, y cuando sea necesario pruebas como ecografias.
  • No se debe consumir alcohol. El alcohol potencia el efecto del virus sobre el hígado, y es dañino incluso en pequeñas cantidades
  • Es aconsejable hacer una dieta saludable, con alimentos bajos en grasa y colesterol y altos en fibra.
  • Se debe consultar con el médico antes de tomar medicamentos o hierbas, que pudieran ser potencialmente dañinas para el hígado.
  • No se puede donar sangre si se tiene una hepatitis B, ya que la infección podría transmitirse.
Hepatitis B y embarazo

La hepatitis B se puede contragiar al bebé en el momento del parto. Los niños infectados por esta vía tienen altas posibilidades (95%) de tener una enfermedad crónica por lo que es preciso tomar medidas para evitarlo. Para ello todas las mujeres embarazadas deben hacerse una serología para ver si tienen una hepatitis B. En caso de que la madre esté infectada los niños deben recibir inmunoglobulinas y ser vacunados en las primeras 12 horas de vida.

La infección de hepatitis B no suele causar ningún problema para la mujer ni para el bebé durante el embarazo. El riesgo para el niño está en el momento del parto, y se evita con las medidas comentadas previamente.

Se aconseja que las mujeres con hepatitis B amamanten a sus hijos. Los beneficios de la lactancia materna superan el riesgo potencial de infección, que es mínimo. Además, como se recomienda que todos los bebés sean vacunados contra la hepatitis B al momento de nacer, cualquier riesgo potencial se reduce aún más.

Fuente: elmundo.es

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