Actualmente el tratamiento de la hepatitis auto-inmune presenta a cada día mejores perspectivas para el paciente, lo que redujo considerablemente el número de individuos que necesitan un trasplante de hígado.

La hepatitis auto-inmune es una reacción del propio organismo que produce activa necro-inflamación en el hígado, destruyendo el parénquima hepático. Es una enfermedad que ataca mayoritariamente mujeres. Aproximadamente 80% de los portadores son del sexo femenino.

Lo que causa la hepatitis de auto-inmune aún no está bien establecido, pero se sospecha que pueda ser activada por substancias químicas o por infecciones virales como la hepatitis A. Modernos métodos de diagnostico consiguen determinar se existen otras causas que estén atacando el hígado con lo cual pasa a ser posible aplicar tratamiento individual a cada paciente.

Por presentar síntomas comunes a otras enfermedades que atacan el hígado el diagnostico de la hepatitis auto-inmune es difícil para médicos sin experiencia. En general los auto anticuerpos no son específicos, pues los niveles pueden variar considerablemente durante la progresión de la enfermedad. Desórdenes colestaticos auto-inmunes pueden acontecer al mismo tiempo, confundiendo el diagnostico.

En la mayoría de los casos de hepatitis auto-inmune acontece una elevación notable en los niveles de de las transaminasas en comparación con la bilirrubina y la fosfatase alcalina aconteciendo una elevación substancial de la gammaglobulina, en especial la IgG.

Auto anticuerpos son características de la hepatitis auto-inmune. Anticuerpos anti-nucleares, SMA, y anticuerpos anti-LKM1 son componentes del diagnóstico y clasificación de hepatitis auto-inmune.
El tratamiento actual consiste en la utilización de corticosteróides y de la azatropina. Pacientes no respondedores a esas drogas pueden recibir indicación de medicamentos inmunosupresores. El trasplante de hígado es la última de las opciones cuando ningún otro medicamento consigue el control de la enfermedad. Con el tratamiento correcto la calidad de vida de los pacientes es excelente. El tratamiento es indicado cuando las transaminasas se encuentran de 5 hasta 10 veces el valor máximo o cuando existen evidencias de acelerados daños en el hígado.

El tratamiento busca la remisión de los síntomas, obtener niveles normales en los resultados de los exámenes y evitar daños al hígado, resultados conseguidos en aproximadamente 80% de los pacientes.
Para el porvenir están en trámite pesquisas de medicamentos que aumenten o alteren la modulación del sistema inmunológico, quiénes deberán ser una excelente opción. La meta anhelada es eliminar todos los síntomas y consecuencias cuando se interrumpa la utilización de medicamentos.

Carlos Varaldo
Grupo Optimismo

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