Un artículo en la revista "Liver International" sirve de comparación con los relatos que estamos recibiendo de pacientes que ya están utilizando los inhibidores de proteasas Boceprevir y Telaprevir, confirmando que las observaciones de la publicación son exactamente iguales las relatadas por los pacientes que nos escriben.

El manejo correcto de los efectos adversos y colaterales por parte del médico es fundamental para el paciente aumentar la posibilidad de suceso y completar el tratamiento. Los efectos causados por el Telaprevir y el Boceprevir ya son relativamente conocidos, pues en los ensayos clínicos, en especial en la fase 3 ellos estaban presentes, posibilitando aprender en la forma de ser controlados.

Los efectos que acontecen por interacciones medicamentosas son una gran preocupación, pudiendo ocasionar nuevos efectos secundarios y hasta aumentar o disminuir los niveles de los medicamentos en el organismo. Un levantamiento completo de todo y cualquier medicamento o suplemento que cada paciente esté haciendo uso es fundamental para estudiar antes de empezar el tratamiento con los inhibidores de proteasas para evitar sorpresas que podrán ser muy desagradables y hasta graves.

En pacientes que no hacen uso de otros medicamentos el tratamiento con interferón pegilado, ribavirina y uno de los dos inhibidores de proteasas se presenta seguro, desde que o el seguimiento de preferencia (hasta un mayor conocimiento debería ser obligatorio) acompañado por un equipo multidisciplinar.

En la publicación el Dr. Christophe Hézode cita que tanto el Boceprevir y el Telaprevir aumentan la anemia, un efecto secundario bien conocido producido por la ribavirina, pero que si en el tratamiento tradicional aproximadamente 20% de los pacientes presentan anemia, cerca del 50% de los pacientes que toman Boceprevir la desarrollan y con o Telaprevir ella aparece en un 45% de los pacientes. En los relatos que recibimos aproximadamente la mitad (50%) relatan que están anémicos.

En el tratamiento tradicional la administración de eritropoyetina se mostró más eficaz que la reducción de la dosis de la ribavirina, pues con eso se evitaba una recidiva mayor del virus después del término del tratamiento. Pero eso no parece ser el caso cuando utilizados los inhibidores de proteasas, así existe más una opción para tratar la anemia, que puede ser la eritropoyetina o la reducción de la dosis de ribavirina sin colocar en riesgo la posibilidad de suceso con el tratamiento.

Continúa el Dr. Christophe Hézode hablando de los problemas dermatológicos, quiénes afectan sin mayor gravedad pacientes en tratamiento con interferón pegilado y ribavirina, con síntomas como prurito, eczema y piel seca en un 33% de los pacientes, pero que al se utilizar los inhibidores de proteasas, en especial el Telaprevir aumenta la frecuencia y gravedad de los efectos dermatológicos, alcanzando 55% de los pacientes.

En un 90% de los casos en pacientes recibiendo Telaprevir las erupciones cutáneas se quedan entre leves y moderadas, alcanzando menos del 30% de la superficie de la piel, según explica o Dr. Christophe Hézode y la mitad de ellas acontecen dentro de las primeras cuatro semanas de uso del Telaprevir y la otra mitad de los pacientes las desarrollan entre las semanas 5 y 12 del tratamiento.

Los síntomas en la piel pueden ser aliviados mediante la utilización de cremas conteniendo corticoides, hidratantes o antihistamínicos orales, no llegando a provocar la interrupción del tratamiento. Sin embargo cerca del 5% de las erupciones ocasionadas por el Telaprevir fueron graves y en aproximadamente 3% de los pacientes el tratamiento tuvo que ser interrumpido. Pocos casos fueron extremadamente graves, pero el diagnostico debe ser realizado por dermatólogos experimentados, ya que en el caso del desarrollo del síndrome de Stevens-Johnson el caso puede ser fatal.

Los pacientes en uso del Boceprevir relatan como efectos secundarios más comunes la náusea, diarrea, disgeusia (alteraciones desagradables en el paladar) y neutropenia (baja conteo de células blancas). Los que usan Telaprevir relatan como efectos colaterales más comunes la náusea, diarrea, incomodidad ano retal, picazón y sensación de quemazón en el recto.

Entre los relatos que recibimos por el e-mail relatos@hepato.com ningún caso grave nos fue enviado. La mayoría de los pacientes que enviaron los relatos está en tratamiento con Boceprevir.

Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente:
Boceprevir and telaprevir for the treatment of chronic hepatitis C: safety management in clinical practice – Christophe Hézode – Liver International – Volume 32, Issue Supplement s1, pages 32-38, February 2012
Author affiliations: Department of Hepatology and Gastroenterology, Hôpital Henri Mondor, Université Paris-Est, Créteil, France; 2?INSERM U955, Créteil, France.

Carlos Varaldo

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