MSD lanza ‘Victrelis’, un inhibidor de la proteasa del virus de la hepatitis C

MSD lanza ‘Victrelis’, un inhibidor de la proteasa del virus de la hepatitis C

20111123171647

MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

MSD ha presentado este miércoles ‘Victrelis’ (boceprevir), un inhibidor de la proteasa del virus de la hepatitis C (VHC) adiministrado por vía oral. En el mundo, hay entre 130 y 170 millones de personas infectadas por el VHC, cinco veces más que por el VIH. Concretamente, en España, entre un 1 y un 2,6 por ciento de la población tiene el virus.

El genotipo 1 es la forma más común de hepatitis C y afecta a casi tres cuartas partes de las personas infectadas en España, entre un 1 y un 2,6 por ciento de la población. De los afectados globalmente por este genotipo, sólo el 45 por ciento logran eliminar con éxito el virus de su organismo con la terapia estándar actual, una combinación de interferón alfa pegilado y ribavirina.

"La aprobación de boceprevir para la hepatitis C crónica con genotipo 1 es muy importante porque ahora tenemos una nueva opción para estos pacientes más difíciles de curar, los que suelen tener niveles elevados de carga viral, fibrosis o cirrosis y trastornos metabólicos, que a la postre son la mayoría de los pacientes que vemos en consulta", ha afirmado el doctor Manuel Romero, director de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Digestivas del Hospital Universitario de Valme, en Sevilla.

Boceprevir está indicado para el tratamiento de la infección por hepatitis C crónica con genotipo 1, en combinación con peginterferón alfa y ribavirina, en pacientes adultos con enfermedad hepática compensada que no han sido tratados previamente o en los que la terapia había fracasado.

Así, "con boceprevir, los pacientes que han fallado a la terapia previa o que son nuevos en el tratamiento, pueden aumentar significativamente sus oportunidades de conseguir una curación virológica en comparación con la terapia estándar actual" ha explicado el doctor Rafael Esteban Mur, jefe del Servicio de Medicina Interna-Hepatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, de Barcelona.

Este nuevo tratamiento ha sido evaluado en 1.500 pacientes adultos en los ensayos clínicos de fase III para pacientes que no habían recibido tratamiento previamente o para aquellos en los que había fracasado el tratamiento previo.

EL TRATAMIENTO REDUCE EL VIRUS HASTA "NIVELES INDETECTABLES"

En ambos ensayos, "la adición de boceprevir a la terapia estándar actual aumentó significativamente la posibilidad de alcanzar niveles indetectables del virus, obteniendo de ese modo una Respuesta Viral Sostenida (RVS), que es el criterio principal de valoración de eficacia y que se define como el mantenimiento de niveles indetectables de ARN del VHC 24 semanas después de finalizar el tratamiento", ha destacado el doctor Mur.

En pacientes que habían fracasado previamente al tratamiento, boceprevir logró globalmente una tasas de RVS de entre un 59 por ciento y un 66 por ciento, y en aquellos que tuvieron niveles indetectables del virus entre las semanas 8 y 12 de tratamiento, un 89 por ciento de RVS.

Por su parte, en pacientes ‘naïve’ (que no habían sido tratados previamente) para la hepatitis C, boceprevir incrementó entre un 28 y un 31 por ciento las tasas de curación al conseguir una RVS de entre el 63 y el 66 por ciento, aumentando hasta el 96 por ciento en los pacientes no tratados que respondían a las 8 semanas de tratamiento, permitiendo en estos casos acortarlo a 28 semanas.

"Es posible acortar el tratamiento en cerca del 50% de los pacientes ‘naïve’ que hasta ahora tenían que mantenerlo durante un año y que ahora puede reducirse a seis meses", ha añadido el doctor Esteban Mur.

Boceprevir, asimismo, permite a los especialistas de individualizar el tratamiento en función del tipo de paciente y su respuesta al mismo.

BOCEPREVIR PERMITE INDIVIDUALIZAR EL TRATAMIENTO

"Gracias a la estrategia de ‘lead-in’, que consiste en administrar en las primeras cuatro semanas de tratamiento interferón pegilado y ribavirina y observar cuál es la tasa de respuesta viral, podemos individualizar el tratamiento. Aquellos pacientes en los que se consigue bajar un logaritmo la concentración del virus tienen más de un 80 por ciento de probabilidad de curación al añadir boceprevir a la terapia estándar. Por lo tanto, podemos decidir cuáles son los mejores candidatos para recibir este tratamiento, así como predecir el tiempo de duración del mismo", ha explicado el doctor Mur.

La individualización es importante en tanto en cuanto "cada paciente en el que conseguimos una RVS es un paciente en el que evitamos la progresión a cirrosis o cáncer y, así, optimizamos los recursos disponibles y reducimos los costes económicos asociados a la patología", ha indicado el doctor Romero.

MUCHOS PACIENTES NO SABEN QUE ESTÁN INFECTADOS

Muchas de las personas que están infectadas por el VHC no lo saben y no son diagnositicados ni tratados, por lo que propagan el virus a otras personas sin su conocimiento.

El problema principal al que se enfrentan los especialistas que tratan la hepatitis C es que "es una patología prácticamente asintomática, que tarda muchos años en dar la cara. De ahí que sea ahora cuando estamos viendo un pico de pacientes que se infectaron en los años 60-70 y que ahora presentan una enfermedad hepática avanzada", ha explicado el doctor Manuel Romero, director de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Digestivas del Hospital Universitario de Valme, en Sevilla.

Presentan una combinación de dos compuestos que actúa contra el genotipo 1 de la hepatitis C

JANO.es · 23 Noviembre 2011 11:04

Ninguna de las cinco ramas del estudio incluye tratamiento con interferón, que resulta problemático para algunos pacientes debido al insuficiente grado de respuesta, las contraindicaciones, los efectos secundarios y la duración.

Boehringer Ingelheim ha anunciado, en el marco de la reunión de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas, los resultados de un análisis intermedio predefinido del estudio SOUND-C2 de fase IIb.

Los datos muestran que la combinación de dos compuestos que actúan directamente contra el virus de la hepatitis C -el inhibidor de proteasa BI 201335 y el inhibidor de polimerasa BI 207127, administrados por vía oral con o sin ribavirina (RBV)-, logra porcentajes de respuesta virológica a las 12 semanas en pacientes no tratados con anterioridad infectados con el genotipo-1, de difícil tratamiento.

Ninguna de las cinco ramas del estudio incluye tratamiento con interferón, que resulta problemático para algunos pacientes debido al insuficiente grado de respuesta, las contraindicaciones, los efectos secundarios graves y la duración del tratamiento.

En este sentido, el Dr. Stefan Zeuzem, catedrático de Medicina del Hospital Universitario Johann Wolfgang Goethe de Frankfurt (Alemania) e investigador principal del estudio afirma que “los resultados parecen prometedores y ponen de relieve el potencial de la combinación de BI 201335 y BI 207127 para reducir la carga de los tratamientos existentes en gran parte de los pacientes, al ofrecer una posible opción terapéutica que prescinde del interferón”.

Por su parte, el profesor Klaus Dugi, vicepresidente corporativo sénior de Medicina de Boehringer Ingelheim apunta que “esperamos con interés los resultados definitivos del estudio SOUND-C2. El desarrollo de un régimen antiviral oral de acción directa y sin interferón remarca el objetivo de Boehringer Ingelheim de eliminarlo del tratamiento contra el VHC y el compromiso de ofrecer tratamientos innovadores en el ámbito de la virología.

Fuente

Científicos del CIPF descubren una nueva diana terapéutica para el tratamiento de la encefalopatía hepática

VALENCIA, 10 (EUROPA PRESS)

Científicos del Laboratorio de Neurobiología del Centro de Investigación Príncipe Felipe(CIPF) han dado un paso más en el estudio del tratamiento de la encefalopatía hepática. Los investigadores del CIPF han descubierto una nueva diana terapéutica que podría ser la clave del tratamiento del deterioro cognitivo y motor causado por la encefalopatía hepática. 

Se trata de una proteína llamada ‘p38’, perteneciente a las conocidas como ‘MAP quinasas’, sobre la que se puede actuar para recuperar la función cognitiva y motora en encefalopatía hepática sin producir daño renal, por lo que carecería de efectos secundarios, según ha explicado el CIPF en un comunicado. 

Estudios anteriores de este equipo de científicos del CIPF apuntaban que la encefalopatía hepática induce neuroinflamación, que contribuye al deterioro cognitivo y motor que afecta a pacientes de esta patología. 

Asimismo, los investigadores habían descubierto que algunos antiinflamatorios como el ibuprofeno eran capaces de disminuir la neuroinflamación y a la vez, recuperar la capacidad de aprendizaje y la capacidad motora en modelos animales. Sin embargo, también se había comprobado que estos antiinflamatorios no esteroideos producen efectos secundarios graves tales como el daño renal tanto en modelos animales de fallo hepático como en pacientes cirróticos. 

Con el propósito de encontrar solución a estos efectos secundarios, los científicos siguieron buscando una solución alternativa a través del estudio de los mecanismos de la encefalopatía hepática. Como ha explicado el investigador principal del Laboratorio de Neurobiología del CIPF, Vicente Felipo, el objetivo terapéutico estaba claro: “teníamos que encontrar una nueva diana terapéutica que permitiera eliminar la neuroinflamación en el cerebro sin producir efectos secundarios a nivel de riñón”. 

El estudio se ha publicado en un artículo de la revista científica ‘Gut’, y representa un avance en el conocimiento y tratamiento futuro de la encefalopatía hepática. Como señala Felipo, “el trabajo demuestra que los inhibidores de p38 disminuyen la activación de la microglía y por tanto la neuroinflamación en el cerebro de modelos animales de encefalopatía hepática, todo ello sin producir un efecto secundario de daño renal que producían otros antiinflamatorios como el ibuprofeno”.

ALTERACIONES DE LA ENCEFALOPATÍA HEPÁTICA

La encefalopatía hepática es un síndrome neuropsiquiátrico que se observa en pacientes con enfermedades del hígado. Esta dolencia agrupa una gran variedad de alteraciones que van desde cambios mínimos en la personalidad y en los períodos de sueño y vigilia, hasta alteraciones de la función cognitiva y de la actividad y coordinación motoras. En los casos más graves, puede conducir al coma y a la muerte.

De esta forma, los investigadores han hallado una nueva diana terapéutica para el tratamiento de la encefalopatía hepática. El proceso del estudio ha consistido en probar inhibidores de la proteína MAP quinasa p38 en modelos animales de encefalopatía hepática, y comprobar en ellos la disminución de la neuroinflamación y la recuperación de la capacidad motora y de la capacidad de aprendizaje. Según Felipo, “efectivamente, los inhibidores de p38 son capaces de reducir la neuroinflamación y de recuperar las funciones cognitiva y motora, y todo ello sin dañar el riñón”.

En la actualidad existen diversas compañías farmacéuticas que están desarrollando inhibidores de p38 para enfermedades inflamatorias crónicas tales como la psoriasis o la artritis reumatoide. Como explica Felipo, “por esta razón es de esperar que relativamente pronto estén disponibles inhibidores de p38 que podrían ser también aplicados en el tratamiento clínico de la encefalopatía hepática”.

Publicado en La Vanguardia

Se actualizan las directrices estadounidenses sobre tratamiento de la hepatitis C

Se actualizan las directrices estadounidenses sobre tratamiento de la hepatitis C

La reciente llegada de bocepevir y telaprevir supone un cambio del paradigma para personas con genotipo 1 del VHC

GUIA AASLD 2011 HEPATITIS C Se actualizan las directrices estadounidenses sobre tratamiento de la hepatitis C Por Juanse Hernández – La Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD, en sus siglas en inglés) acaba de publicar una actualización de sus directrices de tratamiento de la hepatitis C. Según la nueva versión, que se puede consultar en la edición de octubre de la revista Hepatology, el tratamiento de las personas con genotipo 1 del virus de la hepatitis C (VHC), además de la combinación de interferón pegilado y ribavirina, deberá incluir uno de los dos nuevos inhibidores de la proteasa (telaprevir [Incivek™; Incivo® en Europa] o boceprevir [Victrelis®]), cuya duración se basará en los resultados de la prueba de la carga viral del VHC en diferentes momentos, dependiendo del inhibidor de la proteasa (IP) que se utilice.

Ambos fármacos contra el VHC han sido aprobados en EE UU y Europa para el tratamiento de la hepatitis C de genotipo 1 en combinación con la terapia estándar, sobre la base de los resultados de estudios clínicos que mostraron que añadir uno de los dos IP a interferón pegilado y ribavirina aumentó las tasas de curación tanto en pacientes sin experiencia previa como en aquellos que ya se habían sometido en el pasado a la terapia estándar. Sin embargo, el uso y la inclusión de estos nuevos fármacos en el tratamiento de la hepatitis plantea una serie de dificultades tanto para los pacientes como los médicos que los atienden. Por ello, resulta importante contar con protocolos de tratamiento que guíen a los profesionales sanitarios en el uso de estos nuevos fármacos en la práctica clínica.
En líneas generales, los pacientes podrían interrumpir el tratamiento tras 24 semanas si la carga viral del VHC es indetectable después de 4 semanas de terapia con un régimen que incluya uno de los dos nuevos IP y si el virus continúa indetectable durante las 20 semanas siguientes. Se sigue recomendando una duración de 48 semanas para los pacientes con cirrosis y para las personas que se sometieron en el pasado a un tratamiento con interferón pegilado y ribavirina y no lograron responder (respondedores nulos).

Entre las principales complicaciones asociadas a estas nuevas pautas de tratamiento, se incluyen los efectos secundarios y el potencial desarrollo de mutaciones virales de resistencia a los antivirales contra el VHC. Por esta razón, la AASLD recomienda interrumpir el esquema completo de tratamiento cuando no haya probabilidades de que éste funcione. Dado que las reglas para la interrupción son diferentes para ambos fármacos, las directrices proporcionan indicaciones precisas sobre cómo y cuándo interrumpir el tratamiento con cada antiviral.

Aunque las directrices remiten a los médicos a la ficha técnica y al prospecto para obtener información sobre los efectos secundarios, los autores ofrecen sus propios consejos sobre el manejo de la anemia, un efecto secundario asociado tanto a ribavirina como a los nuevos inhibidores de la proteasa del VHC. Si se desarrolla anemia durante el tratamiento de la hepatitis C, las estrategias de manejo son o bien el uso de factores de crecimiento de glóbulos rojos, como por ejemplo la eritropoyetina, o bien reducir la dosis de ribavirina. Los autores de esta guía señalan que, en los estudios clínicos, las tasas de curación fueron similares independientemente del tipo de estrategia utilizada para manejar la anemia. Dado que los factores de crecimiento tienen un coste elevado, la AASLD recomienda reducir la dosis de ribavirina para paliar la anemia manteniendo así la dosis completa de telaprevir y boceprevir.

Las directrices también subrayan la importancia de utilizar la prueba genotípica IL28B (un test sanguíneo que puede predecir la respuesta al tratamiento con interferón pegilado y ribavirina y telaprevir o boceprevir) como una herramienta más que permite obtener más información sobre la probabilidad de eficacia del tratamiento y duración del mismo. Con todo, los expertos advierten de que la prueba IL28B no debería utilizarse para interrumpir los inhibidores de la proteasa del VHC en aquellos pacientes con un resultado más favorable en este test (por ejemplo, el genotipo CC) y que, por lo tanto, podrían tratarse con buenas probabilidades de éxito sólo con interferón pegilado y ribavirina. Se sabe que añadir un inhibidor de la proteasa a la terapia estándar aumenta significativamente las tasas de curación en personas con todas las variaciones en el gen IL28B, incluidos los genotipos CT y TT que son menos favorable y desfavorable, respectivamente, a la respuesta a interferón pegilado y ribavirina.     

En EE UU se calcula que un 70% de las personas con hepatitis C tienen el genotipo 1, el que responde peor al tratamiento estándar, con tasas curación de menos de un 50%. Ahora, añadir un inhibidor de la proteasa a interferon pegilado y ribavirina implica que las personas que toman tratamiento por primera vez tendrán más probabilidades de curación y, quizá, podrán reducir la duración del tratamiento de 12 a 6 meses. La triterapia también podrá resultar útil  para pacientes que recibieron en el pasado el tratamiento estándar aunque, en este caso, las tasas de curación varían en función del tipo de respuesta a la terapia anterior (recidivante, parcial o nula).

Los expertos han elaborado estas recomendaciones sobre la base de sus años de experiencia tratando la hepatitis C y de los resultados de ensayos clínicos publicados. Para tal fin, se tuvo en consideración la fuerza de la evidencia científica disponible, así como sus riesgos y beneficios potenciales. Por lo tanto, estas directrices ofrecen una visión completa de los resultados de los ensayos clínicos, seguidas de las recomendaciones específicas para el tratamiento de los diferentes grupos de pacientes con cada uno de los medicamentos (ya que se utilizan de forma diferente).
Los expertos reconocen que su documento tiene como limitación la falta de directrices para tratar la hepatitis C en poblaciones especiales,  debido principalmente a los escasos datos disponibles sobre el uso de los nuevos inhibidores de la proteasa en personas coinfectadas por VIH y VHC; pacientes trasplantados y personas con cirrosis descompensada. Pese a ello, consideran que esta actualización aborda aspectos clave del tratamiento contra el VHC, como por ejemplo, cómo determinar la duración apropiada del tratamiento; cuál es el mejor momento para interrumpirlo, y como manejar los efectos secundarios más habituales de los nuevos fármacos.

Las directrices también subrayan el riesgo potencial de interacciones entre boceprevir o telaprevir  y ciertos medicamentos que son utilizados comúnmente por las personas con hepatitis C. Los expertos proporcionan en su documento recursos adicionales que sirvan a los médicos para evitar las interacciones medicamentos y prevenir, así, que los fármacos dejen de funcionar o se incrementen sus efectos secundarios.

Juanse Hernández – 15/11/2011 -Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH – Reproducido por Hepatitis 2000 bajo Copyleft de Gtt- VIH
Fuente: Aidsmeds. Referencia: Ghany MG, Nelson DR, Strader DB et al. An Update on Treatment of Genotype 1 Chronic Hepatitis C Virus Infection: 2011 Practice Guideline by the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology 54(4):1433-1444. October 2011.

 

Publicado en Hepatitis2000

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

Pin It on Pinterest