La hepatitis C, ¿peligrosa para la conducción?

La hepatitis C, ¿peligrosa para la conducción?

Según un estudio realizado por la Universidad Internacional de Valencia, las personas afectadas por la hepatitis C pueden ver alterada su capacidad para realizar una correcta conducción.

conductorDurante las III Jornadas Emociones y Bienestar, celebradas en el marco de la XVIII Reunión Anual de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés-SEAS y que ha tenido lugar en el Auditorio Fundación Mutua Madrileña, la Universidad Internacional de Valencia ha presentado un curioso estudio que relaciona la hepatitis C con problemas para la conducción.

La hepatitis C es una enfermedad crónica del hígado que en algunos pacientes puede provocar diferentes síntomas, como malestar emocional, depresión, aumento de la ansiedad e irritabilidad. Este tipo de alteraciones repercute en la conducción con una disminución significativa de la atención al volante, alteraciones en la percepción y una reducción en el funcionamiento sensoriomotor.

El estudio, dirigido por el vicerrector de Ordenación Académica, Francisco Tortosa y la profesora Alejandra Hervás, tiene como objetivo describir en que medida la ansiedad y la depresión están presentes en los conductores portadores de la hepatitis C.

Según el censo oficial, en nuestro país existen un total de 26 millones de personas con carné de conducir. Los estudios epidemiológicos revelan que alrededor el 2%de la población española está infectada por el virus de la hepatitis C, por lo que según las estimaciones, aproximadamente medio millón de conductores tendrían alterada su capacidad para conducir.

En un estudio realizado en el año 2002, se consiguió demostrar que las personas portadoras del virus tenían síntomas de estrés similares a pacientes con ansiedad fóbica, trastorno obsesivo compulsivo y pacientes con psicoticismo e ideación paranoide.

Vía: Diario Crítico

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Corrigen una mutación genética de humanos sin ocasionar alteraciones secundarias

Corrigen una mutación genética de humanos sin ocasionar alteraciones secundarias

 

Un equipo internacional, con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha corregido la mutación genética de un paciente humano. El nuevo método de terapia génica corrige las células madre sin dejar alteraciones secundarias, lo que acercaría más las terapias celulares personalizadas a la clínica. El equipo, liderado por investigadores del Wellcome Trust Sanger Institute y la Universidad de Cambridge, utilizó como diana una mutación genética causante de la cirrosis hepática y del enfisema pulmonar. El estudio se publica en la revista Nature.

“Se han utilizado células madre inducidas humanas (hIPSCs) para este trabajo ya que, una vez reprogramadas en la placa Petri, estas células pueden convertirse en una gran variedad de tejidos. El siguiente paso que se debería estudiar es reintroducirlas en el paciente y que conseguir que corrijan los efectos de la mutación que causa la enfermedad. Para conseguir este objetivo se necesitan nuevos métodos que reparen el gen sin producir otras alteraciones”, destaca el investigador del CSIC Ignacio Varela.

Para esta investigación, el equipo se centró en la deficiencia causada por una mutación en la alfa-1-antitripsina, un gen que es activo en el hígado y que es responsable de generar una proteína que protege frente a una inflamación excesiva. Las personas con este gen mutante no pueden expulsar correctamente la proteína fuera del hígado, así queda atrapada y genera a la larga cirrosis hepática y enfisema pulmonar. Esta enfermedad congénita es la más común del hígado y del riñón, y afecta a una de cada 2000 personas del norte de Europa.

El trabajo se ha basado en estudios previos, realizados en Cambridge, que mostraban que era posible transformar células de piel en células hepáticas mediante la reprogramación de células madre. Este grupo de investigación corrigió con éxito el gen de la alfa-1-antitripsina en una línea celular que contenía la mutación.

“Se usó una especie de tijera molecular para cortar el genoma en el sitio preciso e insertar posteriormente una versión correcta del gen usando una transportador de DNA denominado piggyBac. Las secuencias de este transportador fueron finalmente eliminadas de las células, permitiéndolas convertirse en células hepáticas sin ningún tipo de daño genético en el sitio de la corrección”, destaca Varela.

Los científicos demostraron además que la copia “buena” del gen se activaba de forma correcta en las nuevas células hepáticas generadas, demostrando la presencia de proteína alfa-1-antitripsina normal tanto en el tubo de ensayo como en experimentos con ratones.

Cómo corregir una mutación genética

“Nuestros sistemas no dejan ninguna huella de la manipulación genética, a excepción del gen corregido. Estamos en un estadio temprano de desarrollo pero si esta tecnología puede trasladarse a la clínica, ofrecerá grandes beneficios a los pacientes”, declara Allan Bradley, director emérito del Wellcome Trust Sange Institute.

“Este estudio representa el primer paso hacia la terapia celular personalizada para las enfermedades genéticas del hígado. Todavía tenemos grandes obstáculos que solucionar antes de que pueda existir una aplicación clínica, pero ahora tenemos las herramientas necesarias para seguir avanzando para conseguir ese objetivo” explica Ludovic Vallier, miembro del Medical Research Council.

En su análisis de las células madre, el grupo de científicos mostró que el genoma de las células madre contiene frecuentemente mutaciones, por causas aún desconocidas. Sin embargo, los investigadores fueron capaces de usar las últimas tecnologías de secuenciación para encontrar células con un número mínimo de mutaciones.

En los pasos finales del proyecto, los investigadores extrajeron células directamente de un paciente con deficiencia en alfa-1-antitripsina y corrigieron la mutación exactamente de la misma manera a como lo habían hecho con la línea celular. Las células reparadas producían posteriormente proteína alfa-1-antitripsina normal.

“Ya que no hay actualmente ninguna cura para esta enfermedad salvo el trasplante de hígado, y dada las dificultades por las que pasa el plan nacional británico de trasplante de hígado, como resultado del gran incremento de la frecuencia de enfermedades hepáticas, se están buscando urgentemente terapias alternativas”, asegura David Lomas, profesor de la Universidad de Cambridge.

Artículos relacionados en la red:
Clean correction of a patient’s genetic mutation (eurekalert.org)
Genetic liver conditon corrected with stem cells (telegraph.co.uk)
Gene therapy and stem cells unite (bbc.co.uk)

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La Clínica Universitaria de Navarra pone en marcha un ensayo de terapia celular frente a la cirrosis

La Clínica Universitaria de Navarra pone en marcha un ensayo de terapia celular frente a la cirrosis

PAMPLONA, 13 Oct. (EUROPA PRESS) –

   La Clínica Universidad de Navarra ha puesto en marcha un ensayo clínico sobre el tratamiento mediante terapia celular de la cirrosis hepática, un abordaje terapéutico frente a esta enfermedad del hígado que, por sus características de aplicación, resulta pionero en el mundo.

   El ensayo está dirigido a la participación de personas que padezcan cirrosis hepática en una fase relativamente avanzada, con independencia de la causa que haya provocado la enfermedad.

   La cirrosis es la consecuencia final de distintas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y a una disminución progresiva de sus funciones, según ha explicado la CUN en un comunicado. Las principales alteraciones estructurales que aparecen en el hígado son necrosis hepatocelular, fibrosis y nódulos de regeneración.

   "Las causas fundamentales que provocan la cirrosis son el consumo excesivo de alcohol, los virus B y C de la hepatitis y algunas enfermedades metabólicas. Esta enfermedad produce complicaciones derivadas de la insuficiencia hepática y de la hipertensión portal, es decir el aumento de la presión de la sangre en el sistema venoso del hígado", concreta el doctor Jorge Quiroga Vila, especialista de la Unidad de Hepatología de la Clínica Universidad de Navarra e investigador principal del ensayo clínico.

   Añade que la enfermedad "termina convirtiéndose con los años en una cirrosis terminal, que aboca al trasplante de hígado, si éste es posible". "Por ello resulta imprescindible la investigación de nuevos tratamientos, en este caso, la terapia celular", señala.

INYECTAR CÉLULAS HEPATOPROTECTORAS

   El tratamiento, totalmente novedoso, consiste en "obtener células de la médula ósea del paciente y cultivarlas durante una semana en el laboratorio para que evolucionen hasta convertirse en precursoras de células endoteliales". "Cuando han llegado a esa fase, se inyectan directamente hacia el hígado a través de la arteria hepática", según explica el doctor Jorge Quiroga.

   Así, las células obtenidas, continúa el investigador, "permanecen en el hígado, donde liberan sustancias hepatoprotectoras, es decir, beneficiosas para la función hepática, tal y como se ha demostrado en estudios experimentales previos".

   Según explica, "están dotadas para producir una serie de sustancias con capacidad protectora, regeneradora y estimulante del crecimiento de las células del hígado, y se trata de comprobar si podrían ayudar a la regeneración del órgano y, por tanto, si aumentaría su capacidad funcional y podrían disminuir las alteraciones de la circulación de la sangre a través del hígado".

   Con este ensayo, indica el especialista de la Clínica Universidad de Navarra, se pretende comprobar "si el nuevo tratamiento es eficaz en la evolución de la cirrosis en dos aspectos: respecto a la función hepática y a la hipertensión portal".

   Además, añade, el objetivo primario consiste en comprobar que la terapia no tenga efectos nocivos. "Al tratarse de células del propio paciente, no existe riesgo de rechazo. Estudios previos con infusión de células de otro tipo no han mostrado efectos adversos, pero siempre que se hace un ensayo clínico de Fase I-II, como el actual, la seguridad es un objetivo fundamental", expone.

   Junto a la Unidad de Hepatología, en el estudio participan las áreas de Terapia Celular y de Radiología Intervencionista de la Clínica Universidad de Navarra, así como el Área de Terapia Génica y Hepatología del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra.

POSIBLE AVANCE PARCIAL FRENTE A LA CIRROSIS

   En cuanto a los resultados previstos de este nuevo tratamiento, el doctor Jorge Quiroga reconoce que puede tratarse de un avance parcial frente a la cirrosis. "Es un paso para comprobar si este terapia logra una mejoría transitoria. Si su aplicación consigue revertir la enfermedad a un estado, por ejemplo, de seis meses o un año atrás, podría repetirse cada cierto periodo, siempre que sea bien tolerado. Además, puede ser un paso importante para ir perfeccionando la posible terapia celular de las enfermedades del hígado", expone.

   Cabe recordar que la participación en el ensayo es gratuita. Los pacientes deberán someterse a una evaluación analítica, ecografía, estudio de la presión venosa del hígado, obtención de las células e infusión de las células cultivadas a través de la arteria hepática, a la que se llega desde la femoral.

   Dado que la posibilidad de participar en el estudio de esta nueva terapia continúa abierta, aquellas personas que padezcan cirrosis y estén interesadas en informarse pueden dirigirse al teléfono de la Unidad de Hepatología de la Clínica Universidad de Navarra (948 296 637) o a la dirección de correo electrónico ihuarte@unav.es.

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Sanidad aprueba la financiación pública de un medicamento contra la hepatitis C

El fármaco “aumenta sustancialmente” las posibilidades de curación, según el ministerio que dirige Pajín

MADRID, 11 (SERVIMEDIA)

La Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos, dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, ha aprobado la financiación pública de un nuevo medicamento contra la hepatitis C de genotipo 1 (la mayoritaria en España y Europa), que “aumenta sustancialmente” las posibilidades de curación.

Según informó este martes el departamento que dirige Leire Pajín, el fármaco (Victrelis, con principio activo boceprevir) es el primero con acción antiviral directa frente a la Hepatitis C y su eficacia “está por encima” de los tratamientos tradicionales de peginterferón alfa y ribavirina.

Los datos de los ensayos clínicos realizados con boceprevir reflejan que el nuevo medicamento, cuando se utiliza en combinación con el tratamiento convencional, puede tener éxito hasta en el 66% de los pacientes, lo que supone casi el doble del éxito alcanzado con el peginterferón alfa y la ribavirina, que es del 38%.

“Otra ventaja sustancial”, dice Sanidad, es que el nuevo fármaco reduce también el tiempo de tratamiento de los pacientes.

Además del incremento en la tasa de curación de estos pacientes, el uso del medicamento, sólo hospitalario y con receta médica, puede reducir entre un 40 y un 60% la incidencia de complicaciones graves asociadas a la hepatitis, como la cirrosis, el trasplante de hígado y el carcinoma hepatocelular.

Por otra parte, la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos ha aprobado también la financiación pública de Pradaxa (con principio activo dabigatran) para la prevención del ictus y de la embolia sistémica en pacientes adultos con fibrilación auricular no valvular.

“La principal novedad de este medicamento”, explicó Sanidad, es que actúa como un potente inhibidor directo de la trombina (enzima implicada en la formación de coágulos) y supone una innovación, ya que evita que sea necesario monitorizar la coagulación sanguínea como ocurre con el tratamiento más habitual con acenocumarol que precisa de un control mensual de los pacientes. 

Los trasplantes de enfermos por hepatitis B son una excepción, según experto del hospital Valdecilla

El jefe de sección del Servicio de Medicina Digestiva del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, el doctor Javier Crespo, ha explicado, durante la ‘IV Aula en Hepatología’, que el trasplante hepático relacionado con hepatitis B es una "excepción".

"Prácticamente no trasplantamos nunca enfermos con hepatitis B porque no llegan a desarrollar una enfermedad tan grave que haga necesario el trasplante", ha señalado Crespo.

Este ha sido uno de los aspectos a destacar en la IV Aula Abierta Multidisciplinar en Hepatología patrocinada por Gilead Sciences S.L., que ha reunido en Santander a más de 200 hepatólogos españoles.

El doctor ha señalado que hace 20 años la hepatitis B era un problema de "máxima relevancia" en el trasplante hepático, "no solo por el elevado número de pacientes que necesitan trasplante sino también por aquellos que se reinfectaban y perdían el injerto". "Ahora no solo no llegan a necesitar trasplante, sino que los pocos que llegan están perfectamente controlados", ha explicado.

Crespo había afirmado este viernes que los fármacos de última generación para la hepatitis B eran "absolutamente" seguros y capaces de detener prácticamente "por completo" la evolución de la enfermedad y que su aplicación evita además la cirrosis, el cáncer hepático o el trasplante.

La hepatitis B es la responsable de que cada año mueran en el mundo dos millones de personas. Concretamente, en España, afecta a entre el uno y el dos por ciento de la población.

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