Investigadores crean células hepáticas a partir de la piel para tratar cirrosis y cáncer

Científicos británicos lograron reproducir células hepáticas a partir de células madre de la piel humana, alentando las esperanzas de que puedan ser transplantadas al órgano para reparar los daños causados por enfermedades como la cirrosis y el cáncer. Investigadores de la Universidad de Cambridge (Inglaterra) tomaron muestras de la piel de siete pacientes que padecían enfermedades hepáticas hereditarias, así como de tres pacientes sanos, "reprogramando" las muestras de la piel con células madre que pueden convertirse en cualquier tejido del cuerpo. Por primera vez, las células fueron utilizadas para imitar enfermedades hepáticas, de acuerdo con los hallazgos publicados en The Journal of Clinical Investigation.

Al reproducir las células del organo afectado, los investigadores pueden no sólo determinar qué es lo que afecta a la célula enferma sino también probar la eficacia de nuevos tratamientos para esas enfermedades.

Para los científicos, la esperanza es que esta técnica genética derive en tratamientos específicos y personalizados. Semejante terapia celular debería asimismo permitir, una vez que las células enfermas sean curadas, transplantarlas en el hígado del paciente.

Asimismo, este procedimiento podría ser utilizado para crear un modelo celular de otros órganos con los mismos resultados potenciales de tratamiento, estiman los autores del estudio.

Ludovic Vallier, del departamento de medicina regenerativa en Cambridge y principal investigador del estudio, describió el trabajo realizado como "un importante paso hacia el cumplimiento de las promesas clínicas de las células madre". AFP

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Ensayan con éxito una vacuna contra la hepatitis E

Un estudio con casi 100.000 voluntarios ha mostrado que la primera vacuna desarrollada para prevenir el desarrollo de la hepatitis E tiene una eficacia del 100% de los casos y provoca pocos efectos secundarios.

Esta enfermedad, causada por un virus que se estima que ha contagiado a un tercio de la población mundial, está sobre todo extendida en países en desarrollo, así como en naciones como China o India, donde se han producido los mayores brotes.

La hepatitis E se suele contagiar por agua contaminada con restos fecales infectados y es endémica en es endémico en muchas regiones de Asia, Oriente medio, norte de África y América central. En los países desarrollados, suele producirse a través de contagios durante viajes, pero también se están dando cada vez más casos autóctonos.

La investigación, publicada en la edición ‘on line’ de la revista ‘The Lancet’, ha tomado como muestra a 97.356 mujeres y hombres de la provincia de Jiangsu, en China, de entre 16 y 65 años.

Los voluntarios fueron divididos en dos grupos: uno que recibió la vacuna intramuscular de la hepatitis E en tres dosis (a lo largo de seis meses) y otro que sólo recibió un placebo, sin propiedades clínicas.

Pasado más de un año desde la aplicación de la última dosis, 15 pacientes del grupo que no había recibido la vacuna habían desarrollado la enfermedad, mientras que no se registró ni un solo caso entre los vacunados.

Una sola dosis

"La vacuna ha demostrado eficacia en todos los subgrupos de edad y sexo e, incluso, ha demostrado ser efectiva con tan sólo dos dosis, algo que permitirá a las personas que necesiten ir a zonas endémicas obtener una protección adecuada frente al virus sin tener que esperar", comenta el director del estudio, el doctor Ning-Shao Xia, del Instituto de Diagnóstico y Desarrollo de Vacunas de Xiamen (China).

Sin embargo, los investigadores señalan que "son necesarios más estudios que comprueben los beneficios de la vacuna en mujeres embarazadas y en personas menores de 15 años y mayores de 65", indica el doctor Xia.

En un comentario añadido, también publicado en ‘The Lancet’, el doctor Scott D. Holmberg, del Centro Nacional para la Prevención del VIH, la Hepatitis y la Tuberculosis de EEUU, señala que "la total eficacia de esta vacuna todavía deber ser comprobada a largo plazo", ya que el estudio sólo ha mostrado una efectividad del 100% hasta un año después de la vacunación.

Erradicar las epidemias

En cualquier caso, comenta Holmberg, "en zonas endémicas, la vacuna serviría para convertir las epidemias de hepatitis E en brotes esporádicos". Por ello, "las autoridades sanitarias deberían comenzar a planificar estrategias de vacunación y, junto a la industria farmacéutica, empezar a diseñar protocolos de salud pública para implantar programas frente a este virus en los países más afectados".

La tasa de mortalidad de infectados de hepatitis E ronda entre el 1% y el 3% , aunque su pronóstico empeora cuanto mayor es el paciente y en grupos específicos, como las embarazadas, donde la letalidad puede llegar hasta el 25% de los casos y el número de abortos y partos prematuros se multiplica.

En pacientes con enfermedades hepáticas crónicas, el pronóstico también se complica: cada año mueren en países industrializados entre 13.000 y 26.000 personas con enfermedades del hígado que son infectadas por este virus.

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Un nuevo fármaco sube del 50% al 70% la curación de la peor hepatitis

El medicamento acorta la terapia a la mitad – Dos laboratorios pugnan por adelantarse en una batalla que solo en España afecta a 800.000 personas

EMILIO DE BENITO – Madrid – 17/08/2010 – Diario El País

Unas 800.000 personas en España -y hasta 170 millones en el mundo- podrán beneficiarse de la que se prevé que va a ser la batalla farmacológica de 2011: un nuevo medicamento que aumenta del 50% al 70% el porcentaje de curación de la hepatitis C. El producto está en estos momentos en las fases finales de las pruebas con resultados esperanzadores. Y los dos laboratorios contendientes, Vertex y Merck Sharpe & Dohme, esperan tramitar las aprobaciones a finales de este año en Estados Unidos. Si todo va bien, se espera que esté disponible en España a finales de 2011 o principios de 2012. El precio no se sabe.

La hepatitis C es una enfermedad vírica que no tiene cura ni vacuna. Hasta ahora, los tratamientos que se usan -una combinación de interferón y ribavirina- tienen unas tasas de éxito para el tipo 1 del virus, el más frecuente en España, no alcanza el 50%. Y ello después de un proceso largo -de 48 semanas a un año- lleno de efectos secundarios.

"Es terrorífico. Cuando no estás cansado por la anemia, tienes una depresión y un malhumor que te obliga a pedir la baja", dice Pedro Cuerva, de la Asociación Nacional para la Defensa y Ayuda de Afectados de Hepatitis C. Cuerva sabe de qué habla: ha estado ya tres veces en tratamiento, dos de ellas con la combinación descrita (y una con un fármaco más antiguo), y su virus no ha desaparecido. "Ya tengo cirrosis. Soy candidato futuro a un cáncer y a un trasplante", dice.

Los resultados de los diversos ensayos con el nuevo medicamento son mejores, y requieren menos tiempo (de 24 a 30 semanas en algunas de las pruebas, como el llamado Sprint, que incluyó a 1.097 pacientes, o el Respond, con 403). "Quienes lo han probado dicen que los efectos secundarios son más benévolos", dice Cuerva.

El fármaco actúa impidiendo la acción de una proteína clave en el ciclo del virus de la hepatitis C, la proteasa. Este tipo de patógenos actúa incorporando su material genético en el de las células que infecta (las del hígado), hasta que se despiertan. Entonces, producen una cadena muy larga donde están todas las proteínas que deben intervenir en su ciclo vital. Es la proteasa la que la corta por los sitios adecuados.

El nombre de la molécula recuerda a uno de los fármacos que se usan con el VIH, y no es la única similitud. Los dos virus se transmiten de manera parecida, y por eso no es extraño que las personas con VIH también tengan hepatitis C (se calcula que la doble infección se da en países como España en el 50% de los casos).

"Estamos en el inicio de una nueva era en el tratamiento de la hepatitis C"; opina Juan Berenguer, del servicio de Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, y experto en la coinfección con VIH y hepatitis C. "Por primera vez se va a combatir el virus con antivirales específicos. Después vendrán otros, como los inhibidores de la polimerasa", añade.

Cuerva confirma esta expectación. Él tomará el nuevo medicamento si le dejan, afirma. Y lo mismo hacen Nature y The Lancet, que en la última semana le han dedicado sendos artículos. Nature afirma que hay enfermos que, ante el anuncio, optan por esperar a ser tratados. Aunque no se sabe cuándo llegarán los permisos.

Vertex afirma en su web que espera solicitar los de la agencia estadounidense (FDA) a finales de este año. Una portavoz de Merck en España se limita a decir que "los resultados están siendo buenos" y que esperan "pedir permiso pronto". La carrera contrarreloj no lo desmerece. En un mercado farmacéutico donde no hay grandes superventas, la consultora TVM Capital calcula que en 2017 los ingresos por este producto pueden llegar a los 1.300 millones de euros.

Una epidemia oculta

– La hepatitis C es una enfermedad vírica. Se transmite por la sangre y otros fluidos corporales. No tiene cura ni vacuna.

– Se calcula que hasta el 3% de la población en los países desarrollados podría estar infectada. En España, las asociaciones de pacientes calculan que hay entre 800.000 y un millón de afectados, aunque una gran parte no lo sabe. En el mundo la cifra de afectados puede superar los 170 millones.

– La infección tiene un doble proceso. Por un lado, actúa poco a poco destruyendo las células del hígado. El resultado es que se puede estar infectado sin saberlo hasta pasados años, incluso décadas. A los 20 o 30 años pueden aparecer cirrosis o cánceres hepáticos. En otras personas, el virus está latente durante tiempo, hasta que despierta.

– Actualmente, hay alguna terapéutica en ensayos muy preliminares, pero faltan años (los expertos dicen que hasta décadas) para tener resultados positivos.

– El tratamiento estándar actualmente es una mezcla de dos fármacos, interferón y ribavirina. Es muy agresivo. Produce anemia, cefaleas y, sobre todo, depresión.

Prometedores resultados de Boceprevir en dos estudios en la Fase III

Hasta el final de 2010 serán presentados los resultados finales de la Fase III de los ensayos clínicos con el inhibidor de proteasa BOCEPREVIR, una de las grandes esperanzas en el tratamiento de la hepatitis C con posibilidad de llegar rápidamente al mercado, pero La MSD por medio de un comunicado de prensa y una publicación en la revista “The Lancet” acaba de adelantar algunos resultados primarios logrados en dos ensayos clínicos, el HCV RESPOND-2 y el HCV SPRINT-2.

HCV RESPOND-2

El ensayo clínico HCV RESPOND-2 fue realizado con pacientes infectados con el genotipo 1 de la hepatitis C que eran considerados no respondedores, esto es, que habían fracasado a un tratamiento anterior con interferón y ribavirina. Es un estudio internacional en el cual participaron 403 pacientes. Los pacientes fueron divididos aleatoriamente en tres grupos, dos de ellos con esquemas diferentes de Boceprevir, Interferón pegilado y Ribavirina y el tercer grupo como control recibió el tratamiento tradicional de interferón pegilado y ribavirina.

La respuesta sostenida (cura de la hepatitis C) fue del 66% de los pacientes en el grupo que recibió el tratamiento integral con el Boceprevir de 48 semanas y del 59% en el grupo en el que el tratamiento con Boceprevir fue realizado en 36 semanas en función de los resultados en la carga viral en la semana ocho del tratamiento. Resultados fantásticos para todos aquéllos que ya realizaron el tratamiento y no consiguieron la cura de la hepatitis C, pues los resultados que pueden ser logrados con un retratamiento son muy promisorios.

HCV SPRINT-2

El ensayo clínico HCV SPRINT-2 fue realizado con pacientes infectados con el genotipo 1 de la hepatitis C que nunca habían recibido cualquier tratamiento antiviral. Incluyendo 1.097 pacientes, siendo realizado en diversos países, dividiendo los pacientes en dos grupos, uno de 938 pacientes de piel blanca y otro de 159 pacientes de piel negra, siempre divididos en tres grupos, un de control que recibió el tratamiento tradicional, otro con Interferón pegilado, ribavirina y Boceprevir en función de la respuesta y un tercero en el cual el Boceprevir s administrado conforme los resultados de la carga viral.

La respuesta sostenida (cura de la hepatitis C) fue del 66% del grupo que recibió 48 semanas de terapia con Boceprevir y del 63% en el grupo que el Boceprevir fue administrado conforme los resultados de la carga viral, cuando, si el paciente se encuentra negativo en la semana ocho del tratamiento, la duración del mismo pasa a ser de solamente 28 semanas. El grupo de control, tratado tradicionalmente con interferón pegilado y ribavirina obtuvo 38% de cura.

MIS COMENTARIOS:

Lo interesante del ensayo clínico HCV SPRINT-2 fue estudiar separadamente los pacientes blancos y negros, ya que en el tratamiento tradicional los pacientes de piel negra presentan posibilidad de suceso con el tratamiento muy inferior a las logradas por los pacientes blancos. Al analizar separadamente los resultados de los pacientes blancos y negros en el ensayo clínico HCV SPRINT-2, fue observado que ahora los pacientes de piel negra pasan a tener excelentes posibilidad de cura.

Al separar los resultados del ensayo clínico HCV SPRINT-2 por el color de los pacientes, se observa que en el tratamiento de 48 semanas con Boceprevir, los pacientes blancos consiguen 69% de cura, contra 53% de los pacientes negros. Cuando el tratamiento con Boceprevir es administrado conforme la respuesta de la carga viral, los pacientes blancos lograron 67% de cura y los pacientes negros 42%. Estudios anteriores, con el tratamiento tradicional de interferón pegilado y ribavirina lograron solamente 19% de cura de los pacientes negros.

Los efectos adversos relatados con la terapia utilizando el Boceprevir son los ya conocidos, como fatiga, cefalalgia y náuseas, prácticamente en la misma incidencia que el tratamiento tradicional. La sensación de un mal gusto permanente en la boca fue relatada por un número considerable de los pacientes que recibieron el Boceprevir. La anemia también aconteció en índices superiores al del tratamiento tradicional, pero tal anemia causó solamente la interrupción del tratamiento en un 3% de los pacientes durante los estudios.

Las interrupciones por efectos adversos acontecieron en 16 y 12% de los pacientes que recibieron el Boceprevir y en un 16% del grupo tratado de forma tradicional con interferón pegilado y ribavirina. En todos los grupos son índices considerados normales para el tratamiento.
Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente:

1 – Efficacy of boceprevir, an NS3 protease inhibitor, in combination with peginterferon alfa-2b and ribavirin in treatment-naive patients with genotype 1 hepatitis C infection (SPRINT-1): an open-label, randomised, multicentre phase 2 trial – Dr Paul Y Kwo MD, Eric J Lawitz MD, Jonathan McCone MD, Prof Eugene R Schiff MD, Prof John M Vierling MD, David Pound MD, Mitchell N Davis DO, Joseph S Galati MD, Stuart C Gordon MD, Natarajan Ravendhran MD, Prof Lorenzo Rossaro MD, Frank H Anderson MD, Prof Ira M Jacobson MD, Raymond Rubin MD, Kenneth Koury PhD, Lisa D Pedicone PhD, Clifford A Brass MD, Eirum Chaudhri MD, Janice K Albrecht PhD – The Lancet, Early Online Publication, 9 August 2010

doi:10.1016/S0140-6736(10)60934-8

2 – News Release – Merck International – Aug. 4, 2010
Carlos Varaldo

Grupo Optimismo

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