El Hospital de Valme (Sevilla) desarrolla una nueva técnica no agresiva para el diagnóstico de la cirrosis

Profesionales del Servicio de Análisis Clínicos del hospital de Valme de Sevilla han demostrado la utilidad de introducir marcadores bioquímicos para conocer la evolución de la fibrosis hepática (cirrosis).

La inserción de estas determinaciones permite diagnosticar la respuesta de los enfermos al tratamiento sin necesidad de recurrir a pruebas diagnósticas más agresivas, como es el caso de la biopsia, según ha destacado el centro sanitario.

El estudio, dirigido por la doctora María del Mar Viloria, se ha llevado a cabo con un total de 149 pacientes con fibrosis hepática, que son atendidos en los servicios clínicos de Enfermedades Digestivas y Enfermedades Infecciosas de Valme.

Además de la inocuidad de las pruebas bioquímicas en las que se basan estos marcadores, los investigadores destacan la notable utilidad de esta nueva herramienta en la práctica clínica, ya que su introducción en el informe de laboratorio se lleva a cabo sin coste alguno, facilita el trabajo de los especialistas al trasladarles estos marcadores los resultados diagnósticos sin necesidad de calcularlos y agiliza el tiempo de las consultas en beneficio del propio paciente.

La aportación de esta investigación ha sido refrendada en el XVII Congreso de la Sociedad Andaluza de Análisis Clínicos, obteniendo el premio a la mejor comunicación.

El Hospital Sant Pau de Barcelona, pionero en tratar la ascitis sin ingreso hospitalario en pacientes con cirrosis

El Hospital Sant Pau de Barcelona se ha convertido en el primer hospital de España en aplicar un nuevo tratamiento contra la ascitis, acumulación de líquido en el abdomen, en pacientes con cirrosis que no responden al tratamiento farmacológico habitual, y que con el nuevo sistema no deben ser ingresados en el hospital.

 

El sistema se basa en la conexión de dos catéteres, uno a la cavidad peritoneal y el otro a la vejiga, controlados por una bomba automática, lo que evita que el paciente deba ser ingresada cada una o dos semanas para vaciar el líquido acumulado en la cavidad abdominal.

Este vaciado puede provocar, en ocasiones, complicaciones locales de la pared abdominal e infecciones del líquido. Lo que se pretende con este sistema es evitar el ingreso hospitalario y poder controlar la eliminación de líquidos mediante una bomba automática subcutánea controlada desde un ordenador mejorando la calidad de vida de los enfermos.

La ascitis es una acumulación de líquido en la cavidad abdominal provocada mayoritariamente por enfermedades que afectan al hígado y cualquier proceso que comprima las venas que drenan el flujo sanguíneo de este órgano.

La acumulación de líquido se produce por una retención de sodio y agua en el organismo y una disminución y estancamiento del flujo sanguíneo en el territorio sanguíneo ocasionando una salida excesiva al abdomen.

La hormona del apetito ejerce un efecto protector sobre el hígado

La hormona del apetito ejerce un efecto protector sobre el hígado

bataller[1] La fibrosis hepática y su etapa final, la cirrosis, representan un enorme problema de salud a nivel mundial por su alta morbimortalidad y por el elevado coste que implica el manejo y cuidado de los pacientes. Actualmente el único tratamiento eficaz para combatir la enfermedad es eliminar la causa (terapia antiviral en hepatitis víricas, abstinencia alcohólica, etc), aunque esto no es posible en muchos pacientes. Un estudio traslacional demuestra que la grelina, una hormona sintetizada fundamentalmente en el estómago, ejerce efectos antifibrogénicos y puede representar una nueva terapia antifibrótica. El estudio, publicado en la revista Hepatology, ha sido liderado por el Dr. Ramón Bataller (Hospital Clínic de Barcelona- IDIBAPS-CIBERehd) del equipo IDIBAPS de Fisiología y tratamiento de la ascitis y del trastorno de la función renal en la cirrosis hepática, y ha contado con la colaboración de Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERdem) y el Hospital Clínico Universitario de Valencia. Cabe destacar como primera autora a la Dra. Montserrat Moreno (Hospital Clínic de Barcelona-IDIBAPS-CIBERehd), así como al Dr. Juan F. Chaves, de la Unidad de Genotipado y Diagnóstico Genético del Hospital Clínico Universitario de Valencia, que ha realizado el análisis de los polimorfismos.

Con el objetivo de demostrar que la grelina regula el daño hepático y la fibrogénesis, se realizó un estudio preclínico y se evaluó si los cambios en la grelina endógena regulan la fibrosis hepática a nivel celular, en ratones y en pacientes con enfermedades hepáticas crónicas causadas por la infección por el virus de la hepatitis C (VHC). En pacientes se analizó la expresión hepática, los niveles de grelina en sangre y los polimorfismos genéticos. Los resultados obtenidos demuestran por primera vez que la grelina producida de forma endógena juega un papel fundamental en la regulación de la fibrogénesis hepática y la grelina recombinada ejerce un efecto protector y antifibrótico sobre el hígado dañado. Los efectos hepatoprotectores de la grelina confirman otros estudios previos que indicaban que ésta ejerce un efecto protector sobre las células parenquimales y sobre los tejidos dañados en órganos como el corazón o el colon y disminuye el grado de estrés oxidativo en el hígado y otros órganos. Además de reducir la expresión de los genes implicados en la síntesis de la matriz extracelular, la grelina reduce la expresión de los genes implicados en la apoptosis, la inflamación y la contractilidad celular.

La grelina es un péptido de 28 aminoácidos descubierto en 1999 por tener un efecto estimulante sobre la hormona del crecimiento. Conocida como la “hormona del apetito”, se sintetiza principalmente en el estómago y, en menor cantidad, en la primera porción del duodeno, desde donde se libera a la sangre. La grelina tiene un papel fundamental en la regulación del apetito, y por lo tanto está implicada en el control del balance energético y peso corporal. Además se ha comprobado que la grelina también reduce el desgaste muscular y mejora la capacidad funcional en pacientes ancianos con insuficiencia cardiaca congestiva y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Los resultados del estudio tienen importantes implicaciones terapéuticas. La grelina recombinada ha demostrado ser generalmente bien tolerada en pacientes con diferentes patologías incluyendo gastroparesis, anorexia, caquexia o insuficiencia cardiaca crónica. También podría ser útil en pacientes con daño hepático y fibrosis hepática, y los antagonistas del receptor de la grelina se han propuesto como posible tratamiento de la diabetes y la obesidad, aunque son necesarios estudios más amplios sobre su toxicidad. El estudio preclínico realizado sugiere que la grelina podría ser un tratamiento prometedor en enfermedades que cursan con desnutrición y daño hepático, como es la hepatitis alcohólica. Se pretende realizar estudios con estos pacientes, en los que los fármacos actuales no son efectivos en la mitad de casos. A fin de diseñar estas futuras estratégicas terapéuticas, el próximo paso será realizar un estudio piloto en fase II en pacientes con hepatitis alcohólica severa.

Fuente: Hospital Clínic de Barcelona

Una especia india podría retrasar el daño hepático y la cirrosis

La curcumina, uno de los principales componentes de la especia india cúrcuma, parece retrasar el daño hepático que da lugar a la cirrosis, según un estudio de la Universidad Médica de Graz en Austria que se publica en la revista ‘Gut’. El componente, que proporciona a la cúrcuma su brillante pigmento amarillo, ha sido utilizado durante largo tiempo por la medicina ayurvédica india para tratar un amplio rango de trastornos gastrointestinales.

MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

La curcumina, uno de los principales componentes de la especia india cúrcuma, parece retrasar el daño hepático que da lugar a la cirrosis, según un estudio de la Universidad Médica de Graz en Austria que se publica en la revista ‘Gut’. El componente, que proporciona a la cúrcuma su brillante pigmento amarillo, ha sido utilizado durante largo tiempo por la medicina ayurvédica india para tratar un amplio rango de trastornos gastrointestinales.

Investigaciones previas han indicado que tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que podrían ser de utilidad para combatir la enfermedad. Los investigadores querían descubrir si la curcumina retrasaría el daño causado por trastornos inflamatorios progresivos del hígado, incluyendo la colangitis esclerosante primaria y la cirrosis biliar primaria.

Ambos trastornos, que pueden aparecer por fallos genéticos o por enfermedad autoinmune, provocan que el sistema de conductos biliares del hígado se inflame, cicatrice y bloquee. Esto conduce a amplios daños del tejido y a una cirrosis hepática irreversible y fatal.

Los investigadores analizaron muestras de tejido y sangre de ratones con inflamación hepática crónica antes y después de añadir curcumina en su dieta durante un periodo de cuatro semanas y otro de ocho semanas. Los resultados se compararon con las muestras equivalentes de ratones con el mismo trastorno pero que no tomaban curcumina.

Los descubrimientos mostraron que la dieta de curcumina reducía de forma significativa el bloqueo de los conductos biliares y reprimía el daño de las células del hígado y la fibrosis al interferir con varios mecanismos químicos implicados en el proceso inflamatorio. Estos efectos eran claros tanto a las cuatro como a las ocho semanas y no se observaron en los ratones que seguían la dieta normal.

Los autores apuntan que el actual tratamiento para la enfermedad inflamatoria hepática implica al ácido ursodeoxicólico, cuyos efectos a largo plazo continúan sin conocerse, y la otra alternativa es el trasplante de hígado.

Según concluyen los investigadores, la curcumina es un producto natural que parece dirigirse a varias partes diferentes del proceso inflamatorio y que como tal podría suponer un prometedor tratamiento en el futuro.

Hepatitis C, más cerca de una vacuna

Hepatitis C, más cerca de una vacuna

Un grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid ha conseguido purificar y caracterizar unas proteínas que contribuirán, no sólo al conocimiento del mecanismo por el que el virus de la Hepatitis C inicia la infección, sino al desarrollo de futuras vacunas.

FUENTE | UCM – mi+d
08/03/2010

La mayor parte de las vacunas que se están ensayando en la actualidad frente al virus de la Hepatitis C contienen formas recombinantes de las proteínas de la envoltura del virus, E1 y E2. Un grupo de investigación de la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense, dedicado al estudio de la relación estructura-función de proteínas virales, ha conseguido purificar y caracterizar el dominio extracelular de la glicoproteína E2 y una proteína en la que se combinan las regiones extracelulares de las proteínas E1 y E2, utilizando células de insecto que han sido infectadas por un virus que contiene el gen que codifica ambas proteinas. Estas proteínas serán utilizadas en estudios moleculares y celulares que contribuyan no sólo al conocimiento del mecanismo por el que el HCV inicia la infección, sino también a la mejora en el desarrollo de futuras vacunas.

El pasado mes de abril de 2009 se anunció el primer ensayo clínico de una posible vacuna contra el virus de la Hepatitis C (HCV), basada en la utilización de un gen del virus que se introduce en células del músculo. Este gen codifica una proteína que se expresa en estas células provocando la activación de células T que elaboran una respuesta específica contra el HCV, y observándose efectos antivirales en pacientes con hepatitis C. Este ensayo está en sus primeros pasos por lo que aún no podemos hablar de la existencia de una vacuna efectiva contra este virus.

¿Qué es lo que hace que el HCV se comporte de forma tan diferente a otros virus que generan hepatitis como los virus de la Hepatitis A y B, para los que ya existe una vacuna eficaz contra estas enfermedades? El virus de la Hepatitis C infecta, aproximadamente, al 3% de la población mundial. En Egipto, por ejemplo, el 25% de la población está infectada por HCV. Su vía de transmisión es, principalmente, a través del contacto con sangre infectada, es decir, por transfusiones de sangre contaminada, transplante de órganos, o el uso de jeringas contaminadas por la administración de drogas. Se han conocido algunos casos de transmisión sexual o un paso directo de madre a hijo. Los síntomas que conlleva la infección por HCV son leves, sin embargo, este virus resulta ser la principal causa de hepatitis crónica que deriva posteriormente en cirrosis de hígado o en un carcinoma hepatocelular. Los actuales tratamientos para paliar o eliminar la infección incluyen el uso de dos sustancias combinadas: por un lado una proteína que estimula al sistema inmunitario (Interferón-α, unida a un alcohol, el polietilenglicol, y por otro lado la ribavirina, una base nitrogenada que inhibe la propagación de los virus. Sin embargo, la respuesta frente al virus obtenida en pacientes tratados de esta forma sólo se acerca al 5% existiendo, además, efectos secundarios graves. La obtención de una futura vacuna contra el HCV pasa por un conocimiento exhaustivo de la estructura del virus y de su ciclo viral e infectivo (véase la figura), así como de los mecanismos moleculares mediante los cuales el virus entra en los hepatocitos, las células diana del HCV.

Estructura molecular del virus de HCV y modelo del ciclo infectivo del HCV
(tesis de J.D. Tello Pernas, Facultad de Ciencias Quimicas, UCM)

La partícula viral del HCV está constituida por una envuelta lipídica en la que están insertadas dos proteínas estructurales, denominadas E1 y E2, que parecen ser las responsables de la unión y entrada del virus en la célula. En el interior de esta envuelta y dentro de una nucleocápsida, se encuentra la molécula que contiene la información genética del virus, el ácido ribonucléico (ARN) junto con otras proteínas no estructurales (véase la figura). Lo que ha hecho difícil hasta el momento la obtención de una vacuna eficaz es la gran variabilidad de la secuencia de aminoácidos de las proteínas E1 y E2 y la imposibilidad de cultivar el virus en el laboratorio. Esto ha impedido la obtención de datos acerca de cómo infecta y cómo entra el virus en las células. Recientemente, se han desarrollado dos técnicas que han permitido profundizar en estos dos aspectos: una de ellas es la construcción de unas partículas retrovirales en cuya envuelta están presentes las proteínas E1 y E2 (pseudopartículas de HCV) y la segunda ha sido el aislamiento de un clon de HCV que es capaz de replicarse y producir partículas infecciosas en un cultivo celular.

El grupo de Proteínas Virales dirigido por el Dr. Francisco Gavilanes, en el Dpto. de Bioquímica y Biología Molecular I de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid, se dedica desde hace tiempo al estudio de la relación estructura-función de las proteínas E1 y E2 de la envuelta del virus de la Hepatitis C (HCV), principales candidatos para la elaboración de una vacuna contra este virus. La labor investigadora de este grupo consiste en la clonación, expresión y purificación de las proteínas E1 y E2 de HCV y el estudio de su función. Dicho trabajo ha contribuido a la obtención de importantes avances en cuanto al conocimiento de procesos fundamentales para el virus como su unión a células hepáticas y su posterior entrada, proceso que necesita previamente de la fusión de las membranas viral y de la célula hospedadora. Se ha conseguido obtener una proteína recombinante consistente en la parte extracelular (ectodominio) de la proteína E2 en forma soluble, con su estructura correctamente plegada y en las cantidades necesarias para llevar a cabo un estudio estructural y funcional de la misma (Rodríguez-Rodríguez, M. et al., 2009). El sistema de expresión empleado ha sido el de Baculovirus-células de insecto, de tal forma que la proteína es secretada al medio extracelular y purificada posteriormente mediante una cromatografía de afinidad. Esta proteína es capaz de fusionar sistemas modelo de membrana formados por fosfolípidos, así como de unirse y entrar en una línea celular procedente de una tumor hepático. Recientemente, se ha conseguido obtener una proteína quimérica en la que se expresan de manera conjunta los dos dominios extracelulares de E1 y E2 (E1E2) (Tello, D. et al., 2010). De esta manera trataremos de elucidar qué proteína en concreto, E1 o E2, es la responsable de las propiedades de fusión entre las membranas viral y celular y de la entrada del virus en las células, aportando así datos complementarios a los existentes en la bibliografía que nos permitan conocer más acerca de los mecanismos moleculares que tienen lugar en la infección por el HCV, con el fin último de desarrollar una vacuna contra el virus así como de localizar nuevas dianas terapéuticas para el diseño de fármacos antivirales. Y como una imagen es mejor que mil palabras, existe una preciosa animación elaborada por investigadores del Institut de Biologie et Chimie de Protéines (IBCP) a la que es posible acceder mediante el siguiente enlace: http://www.in.com/videos/watchvideo-hcv-life-cycle-part-1-2-4567477.html


1. Rodríguez-Rodríguez M, Tello D, Yélamos B, Gómez-Gutiérrez J, Pacheco B, Ortega S, Serrano AG, Peterson DL, Gavilanes F. (2009) Structural properties of the ectodomain of hepatitis C virus E2 envelope protein. Virus Res. 139(1):91-9.
2. Tello, D., Rodríguez-Rodríguez, M., Yélamos, B., Gómez-Gutiérrez, J., Ortega, S., Pacheco, B., Peterson, D.L., Gavilanes, F. (2010) Expression and structural properties of a chimeric protein based on the ectodomains of E1 and E2 Hepatitis C virus envelope glycoproteins. Protein. Exp. Pur. Feb 19. [Epubl ahead of print].

Autor:   Mª Belén Yélamos López

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