El cáncer de hígado: preguntas y respuestas

  1. ¿En dónde está el hígado y cuál es su función?

    El hígado es un órgano grande situado en el lado derecho del abdomen y está protegido por la caja del tórax. El hígado tiene muchas funciones. Juega un papel en la conversión de los alimentos en energía. También filtra y almacena la sangre.

  2. ¿Qué es el cáncer de hígado?

    El cáncer de hígado es una enfermedad en la que las células del hígado se hacen anormales, crecen fuera de control y forman un tumor canceroso. Este tipo de cáncer se llama cáncer primario de hígado. El cáncer primario de hígado se llama también hepatoma maligno o carcinoma hepatocelular. Niños muy pequeños pueden desarrollar otra forma de cáncer de hígado que se conoce como hepatoblastoma.

    El cáncer que se disemina al hígado desde otra parte del cuerpo (cáncer metastásico) no es lo mismo que el cáncer primario de hígado. Esta hoja informativa trata del cáncer primario de hígado en adultos. Para información sobre el hepatoblastoma o sobre cáncer que se ha diseminado al hígado desde otro sitio, contacte el Servicio de Información sobre el Cáncer (CIS) del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), al teléfono que se indica más adelante.

  3. ¿Cuáles son los factores de riesgo de cáncer de hígado?

    El desarrollo de cáncer de hígado se cree que está relacionado con la infección del virus de la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C (VHC). Los científicos piensan que del 10 al 20 por ciento de las personas infectadas con VHB desarrollarán cáncer de hígado. Se encuentra evidencia de infección con el virus de la hepatitis B en casi una cuarta parte de los estadounidenses que tienen cáncer de hígado. La relación exacta entre el VHC y el cáncer de hígado está siendo estudiada.

    Los investigadores han encontrado que las personas con algunas otras enfermedades del hígado tienen una probabilidad más alta que el promedio de desarrollar cáncer primario de hígado. Por ejemplo, del 5 al 10 por ciento de las personas que tienen cirrosis de hígado (un trastorno progresivo que lleva a la cicatrización del hígado) eventualmente desarrollarán cáncer de hígado. Una investigación sugiere que los factores del estilo de vida, como el consumo de alcohol y la desnutrición, causan tanto cirrosis como cáncer de hígado.

    Las aflatoxinas—un grupo de compuestos químicos producidos por un hongo que puede contaminar ciertos alimentos, como los cacahuates, el maíz, el grano y las semillas—son carcinógenas (agentes que causan cáncer) de cáncer de hígado.

  4. ¿Cuáles son los síntomas del cáncer de hígado?

    El cáncer primario de hígado es difícil de detectar en una etapa temprana porque sus primeros síntomas son generalmente vagos. Como con otros tipos de cáncer, esta enfermedad puede causar una sensación general de poca salud. El cáncer de hígado puede llevar a una pérdida del apetito, pérdida de peso, fiebre, fatiga y debilidad.

    Conforme crece el cáncer, se puede presentar dolor en la parte superior del abdomen en el lado derecho y se puede extender a la espalda y al hombro. Algunas personas pueden sentir una masa en la parte superior del abdomen. El cáncer de hígado puede también llevar a una inflamación del abdomen y a una sensación de llenura o abotagamiento. Algunas personas tienen episodios de fiebre y náuseas o desarrollan ictericia, una condición en la que la piel y lo blanco de los ojos se ponen amarillos y la orina se hace oscura.

    Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden ser causados por cáncer primario o metastásico en el hígado, por un tumor benigno (no canceroso) en el hígado o por otras condiciones menos serias. Sólo un médico puede decir con seguridad.

  5. ¿Cómo se hace el diagnóstico de cáncer de hígado?
    • Los análisis de sangre se utilizan para ver qué tan bien funciona el hígado. Pueden también utilizarse para verificar la existencia de marcadores tumorales, los cuales son substancias que se encuentran con frecuencia en cantidades anormales en pacientes con cáncer de hígado. El marcador tumoral alfa-fetoproteína (AFP) puede ser útil para ayudar en el diagnóstico de cáncer de hígado. Cerca del 50 al 70 por ciento de las personas que tienen cáncer primario de hígado tienen niveles elevados de AFP. Sin embargo, otros cánceres como el cáncer de células germinales y, en algunos casos, el cáncer de estómago y de pancreas también causan niveles elevados de AFP.
    • Las radiografías de tórax y de abdomen, los angiogramas (radiografías de los vasos sanguíneos), los escanogramas de tomografía computarizada (radiografías puestas en orden por computadora) y las imágenes por resonancia magnética (imágenes creadas mediante el uso de un campo magnético) pueden todos ellos ser parte del proceso de diagnóstico.
    • Los escanogramas del hígado que usan materiales radiactivos pueden ayudar a identificar áreas anormales en el hígado.
    • La presencia de cáncer de hígado se confirma con una biopsia. Se remueve (por medio de una aguja o durante una operación) tejido del hígado (la muestra de la biopsia) y se examina en el microscopio para ver si hay células cancerosas presentes. El médico puede también mirar el hígado con un instrumento llamado laparoscopio, el cual es un instrumento pequeño en forma de tubo con una luz en un extremo. Para este procedimiento, se hace una incisión pequeña en el abdomen para poder insertar el laparoscopio. El médico podrá remover una porción pequeña de tejido durante la laparoscopia. Un patólogo examina entonces el tejido bajo el microscopio para ver si hay células cancerosas presentes.

    Para hacer un diagnóstico de cáncer de hígado, el médico apunta el historial médico, hace un examen físico con cuidado y ordena algunos análisis.

  6. ¿Cuál es el tratamiento para el cáncer de hígado?

    El cáncer de hígado es difícil de controlar a menos que el cáncer se encuentre cuando es muy pequeño. Sin embargo, el tratamiento puede aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. El tratamiento depende del estadio (etapa o extensión) de la enfermedad, de la condición del hígado y de la edad y salud en general del paciente. El médico puede recomendar la cirugía, la quimioterapia (tratamiento con fármacos anticancerosos), la radioterapia (tratamiento con rayos de alta energía), la terapia biológica (tratamiento que usa substancias que ayudan al cuerpo a combatir el cáncer) o una combinación de estos métodos de tratamiento.

  7. ¿Hay estudios de tratamiento (estudios clínicos) disponibles para pacientes con cáncer de hígado?

    Los estudios de tratamiento (estudios clínicos) son estudios de investigación diseñados para encontrar tratamientos más efectivos y formas mejores de usar los tratamientos actuales. La participación en los estudios de tratamiento es una opción para muchos pacientes con cáncer de hígado. En algunos estudios, todos los pacientes reciben el tratamiento nuevo. En otros, los médicos comparan terapias diferentes al dar el tratamiento nuevo a un grupo de pacientes y la terapia estándar a otro grupo. De esta forma, los médicos pueden comparar las diferentes terapias.

    En los estudios de tratamiento para cáncer de hígado, los médicos están estudiando nuevos fármacos anticancerosos y combinaciones de fármacos. Ellos están también estudiando nuevas formas de administrar la quimioterapia, tales como poner los fármacos directamente en el hígado. Otros enfoques de investigación son la crioterapia (cirugía que usa frío extremo para destruir las células cancerosas) y combinaciones de varios tratamientos estándar.

    Fuente: Instituto Nacional del Cáncer (USA)

El efecto de las estatinas en el aumento de la respuesta terapéutica en el tratamiento de la hepatitis C

Diversos estudios realizados en laboratorio y, también, con pacientes en tratamiento de la hepatitis C con interferón y ribavirina indican que algunas estatinas aumentan la posibilidad de cura de la hepatitis C.

Las estatinas son medicamentos utilizados para controlar el colesterol. Existen varios tipos de estatinas y no todas ellas demuestran poseer el mismo efecto durante el tratamiento de la hepatitis C. El estudio más conocido fue realizado por investigadores japoneses indicando que la Fluvastatina fue la estatina que presentó mejores resultados en el aumento de la respuesta terapéutica, seguida en su efecto por la Sinvastatina y por la Atorvastatina.

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Hepatitis alcohólica: Una forma tratable de hepatopatía alcohólica

Hepatitis alcohólica: Una forma tratable de hepatopatía alcohólica

El 40% de los pacientes con Hepatitis Alcohólica (HA) muere dentro de los 6 meses de iniciado el síndrome clínico lo que pone de relieve la importancia de un diagnóstico y tratamiento apropiados.

El consumo excesivo de alcohol es la tercera causa prevenible de muerte en Estados Unidos. La mortalidad asociada al alcohol es desproporcionadamente elevada entre los jóvenes; se calcula que se pierden 30 años de vida por el consumo de alcohol. El consumo excesivo de alcohol se asocia con daño hepático a corto y largo plazo, injurias no intencionales en el trabajo o la ruta, violencia doméstica o social, separaciones matrimoniales y alteraciones de las relaciones sociales y familiares. La asociación entre la ingesta de alcohol y la hepatopatía alcohólica ha sido bien documentada, aunque la cirrosis hepática se desarrolla solo en una pequeña proporción de grandes bebedores. El riesgo de cirrosis aumenta en forma proporcional con el consumo de >30 g de alcohol día mientras que el riesgo más elevado se asocia con el consumo de >120 g/día. La prevalencia de cirrosis es 1% en personas que beben 30-60 g/día y hasta el 5,7% en los que consumen 120 g diarios o más. Se cree que influyen otros factores como el sexo, la genética y el ambiente (incluyendo las infecciones virales).

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Variaciones genéticas determinan la respuesta al tratamiento de la hepatitis C

Más de 170 millones de personas en el mundo tienen hepatitis C -frente a los 32 millones de afectados por el VIH-, una enfermedad para la que existe un tratamiento costoso, con efectos secundarios y una eficacia limitada e, incluso, a veces nula. Por estos motivos, identificar la posible respuesta que experimentará un individuo a la terapia puede ser de gran ayuda, tanto para él como para el médico. Esto es precisamente lo que han conseguido unos investigadores en EEUU, al descubrir una variante genética en el cromosoma 19 que señala de antemano cómo reaccionará el individuo.

El equipo, de las universidades de Duke (Carolina del Norte) y de la Johns Hopkins de Baltimore (Maryland), publica en la revista ‘Nature’ el trabajo más consistente hasta la fecha sobre los posibles factores que pueden predecir la respuesta al tratamiento, basado en la actualidad en una combinación de interferón pegilado y ribavirina. Su investigación muestra que los pacientes que presentan unas variaciones en el ADN cerca del gen IL28B responden dos veces mejor a la terapia que aquellos que no tienen estas alteraciones.

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Nueva estrategia para inhibir la replicación viral

Los virus necesitan células vivas para la producción y replicación de la progenie viral. Hasta el presente la terapia antiviral está dirigida, fundamentalmente, a factores virales que a veces inducen resistencia al tratamiento. Nuevas terapias mejoradas intentan enfocarse en factores celulares que son esenciales para la replicación.

El equipo conducido por el Profesor Dr. Ralf Bartenschlager, director del Departamento de Virología Molecular en el Instituto de Higiene del Hospital Universitario de Heidelberg, ha identificado una proteína en células hepáticas infectadas que es esencial para la replicación del virus de la hepatitis C. Inhibiendo esta proteína se bloquea de manera efectiva la replicación viral. El estudio será publicado en la prestigiosa revista Plos Pathogens.

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